COLIMA.- En una jornada que combinó la memoria histórica con la exigencia técnica de la protección civil moderna, la Universidad de Colima se convirtió este miércoles en un escenario del primer Macro Simulacro Estatal de 2026.

Este ejercicio, de carácter conmemorativo, se realizó al cumplirse exactamente 23 años del fatídico sismo del 21 de enero de 2003, un evento que ha contribuido a transformar la conciencia de seguridad en el estado.

El ambiente en el Campus Central de la institución reflejaba una preparación meticulosa, algunos medios de comunicación y brigadistas listos para dar cuenta de un ejercicio que buscó ir más allá de la simple evacuación, enfocándose en la gestión integral de crisis y la atención de emergencias médicas en tiempo real.

«Prácticamente para nuestras brigadas internas de protección civil y la brigada universitaria de protección civil, el día de hoy es como cerrar con broche de oro una serie de capacitaciones y de prácticas con este simulacro», refirió Marcos Buenrostro Jr, director de Protección Civil y Gestión de Riesgos en la UdeC.

La narrativa del simulacro inició con el estruendo de la alerta sísmica, movilizando de inmediato a miles de estudiantes, docentes y trabajadores.

En el edificio de Rectoría, así como en las facultades de Medicina, Enfermería, Telemática y Contabilidad, el personal activó los protocolos de repliegue y evacuación hacia los puntos de reunión establecidos.

Bajo la mirada atenta de los coordinadores, el flujo de personas hacia las explanadas se realizó con orden, mientras los brigadistas, identificados por chalecos de colores según su especialidad —azul para primeros auxilios, verde para evacuación, naranja para búsqueda y rojo para combate de incendios—, tomaban control de sus respectivas áreas.

«A veces estos ejercicios decimos ‘no va a pasar’, pero ya nos pasó: después de un ejercicio de estos, hubo un sismo. Es un tema muy importante que se lleva a cabo siempre y cuando se practique, se practique y se practique», estableció el directivo.

La complejidad de este simulacro radicó en la inclusión de múltiples hipótesis de riesgo. A diferencia de años anteriores, se simularon lesiones reales entre el personal y el estudiantado para poner a prueba la destreza de las brigadas de primeros auxilios.

En uno de los sectores, se atendió a una estudiante con un supuesto esguince de tobillo, aplicando técnicas de vendaje y traslado hacia zonas seguras.

Marcos Buenrostro Jr, destacó que estas maniobras son vitales para evitar el colapso de los servicios de salud externos durante un desastre real.

La capacidad de realizar un «triage» o clasificación de víctimas en el sitio permite que solo los casos de extrema urgencia sean derivados a los hospitales, optimizando los recursos estatales.

«En una situación como esta, donde tenemos múltiples personas lesionadas, no podemos mandarlos a todos al hospital porque prácticamente saturaríamos los hospitales. Tenemos que ver quién sí amerita un traslado de urgencia y quién realmente no».

El ejercicio también sirvió para evaluar la infraestructura tecnológica de la Universidad. La Coordinación General de Tecnologías de la Información, bajo el mando del doctor Gerardo Manuel Cárdenas Villa, jugó un papel estratégico.

Se verificó el funcionamiento de las plantas de luz automáticas en puntos críticos como Radio Universo y el edificio de Rectoría, garantizando que, ante un corte de energía, la comunicación interna y hacia la población no se interrumpa.

Esta capacidad de respuesta técnica es una lección aprendida de 2003, cuando la radio universitaria fue el único vínculo informativo activo tras el sismo.

La fluidez de los reportes desde los campus ubicados en los diez municipios del estado hacia el puesto de mando central fue otro de los indicadores evaluados, buscando que la información para la toma de decisiones del Rector llegue de manera inmediata.

«Escuché una voz de una persona que decía: ‘no, ¿cuándo crees que a la hora de un sismo real te vas a acordar de tomar tu chaleco?’. Sin embargo, ya hemos visto que en momentos reales ya salen algunas personas que lo han estado practicando y salen con su chaleco tal y como lo practican», dijo el director de Protección Civil y Gestión de Riesgos en la UdeC.

Hacia el final de la jornada, el balance preliminar fue positivo, aunque los organizadores enfatizaron que el trabajo real comienza tras el simulacro con la etapa de retroalimentación y recuperación.

Se analizarán los tiempos de evacuación edificio por edificio, comparándolos con registros históricos para identificar áreas de oportunidad, especialmente en inmuebles que presentan retos logísticos por eventos especiales o personal flotante.

Con más de 10 mil participantes en el campus central y una comunidad total que supera las 30 mil personas, la Universidad de Colima reafirma su postura de que la seguridad no es un evento aislado, sino un proceso continuo de capacitación y voluntad institucional para proteger la vida frente a los desafíos de la naturaleza.

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