La Universidad de Colima entregó este viernes 18 de septiembre la medalla al Mérito Universitario “General Lázaro Cárdenas del Río” a El Colegio Nacional, en reconocimiento a su trayectoria de más de ocho décadas y a su vocación de poner el conocimiento al servicio de la sociedad y del desarrollo del país.
Leonardo Náuhmitl López Luján, presidente de El Colegio Nacional, arqueólogo e investigador, recibió de manos del rector Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño el máximo galardón que concede la Universidad de Colima a instituciones y personas distinguidas por sus aportaciones a las causas nacionales.
La ceremonia, realizada en el Teatro Universitario, reunió a exrectores, estudiantes, representantes de los sectores universitarios, coordinadores generales, delegadas y delegados, así como a personal directivo y funcionarios de la institución. También asistió Alberto Eloy García Alcaraz, secretario general de Gobierno, en representación de la gobernadora Indira Vizcaíno Silva.
En su mensaje, el rector señaló que esta medalla expresa el reconocimiento de la comunidad universitaria a quienes, mediante el conocimiento, la cultura, la ciencia y las humanidades, han realizado aportaciones de especial relevancia para México.
Destacó que, durante más de ocho décadas, El Colegio Nacional ha hecho de la generación y difusión del conocimiento una forma de servicio al país. “En sus espacios han coincidido las ciencias, las humanidades, las artes y las letras, con una vocación que trasciende la especialización para acercar el saber a la sociedad y contribuir, desde él, al desarrollo de México”, afirmó.
Christian Torres Ortiz dijo que la Universidad de Colima y El Colegio Nacional, aunque tienen funciones y alcances distintos, comparten principios fundamentales y una misma convicción: “Que el conocimiento adquiere su mayor valor cuando se comparte, cuando circula libremente y cuando se pone al servicio de la sociedad”.
Agregó que la Universidad aspira a ampliar su impacto más allá del estado y de las fronteras nacionales, así como a contribuir a la construcción de una sociedad mexicana del conocimiento, capaz de dialogar, crear e innovar a la altura de las mejores del mundo.
Para alcanzar ese objetivo, dijo, es necesario caminar junto a instituciones como El Colegio Nacional. “Que esta medalla sea, por tanto, el reconocimiento a una trayectoria extraordinaria, pero también la expresión de una voluntad compartida de seguir construyendo conocimiento para México”, concluyó.
Al presentar la semblanza de la institución galardonada, Carlos Ramírez Vuelvas, coordinador general de Extensión, recordó que El Colegio Nacional fue fundado en 1943 por decreto del presidente Manuel Ávila Camacho y marcó el comienzo de una nueva etapa en la divulgación de las ciencias, las humanidades y las artes en México.
Entre sus 15 integrantes fundadores, señaló, se encontraban Alfonso Reyes, Diego Rivera, José Clemente Orozco, Carlos Chávez y Mariano Azuela. Desde entonces, El Colegio Nacional ha mantenido una tradición de excelencia y ha consolidado su vocación de puertas abiertas para llevar el conocimiento a la sociedad.
“Celebrar la entrega de la medalla Lázaro Cárdenas del Río por parte de la Universidad de Colima a El Colegio Nacional es celebrar el triunfo de la inteligencia sobre la ignorancia, de la libertad de cátedra sobre el dogma y de la generosidad intelectual sobre el egoísmo. Es recordar que una nación es tan libre como libre sea su pensamiento”, expresó.
Ramírez Vuelvas invitó a honrar el legado de quienes han hecho del saber una herramienta para la transformación social: “Sigamos apoyando las aulas físicas y virtuales de El Colegio Nacional, defendiendo su autonomía de pensamiento y manteniendo encendida la llama de esa libertad que sólo se consigue cuando nos atrevemos a saber”.
Al recibir la distinción, Leonardo López Luján se dijo conmovido por una presea que celebra causas que dan identidad y rumbo al país: la educación, la ciencia y la cultura. Asimismo, felicitó a la comunidad universitaria por el 86 aniversario de la fundación de la Universidad de Colima.
El presidente de El Colegio Nacional afirmó que la Universidad de Colima se encuentra, “con toda justicia, entre las mejores del país”, y la describió como una institución de larga trayectoria, madurez y prestigio nacional.
“La entrega de este galardón nos entusiasma y nos compromete, pues renueva los prolongados y estrechos vínculos que unen a la Universidad de Colima y a El Colegio Nacional en los ámbitos académico, científico y cultural”, señaló.
López Luján añadió que ambas instituciones hablan el mismo idioma: el de la curiosidad intelectual y la generosidad para compartir el conocimiento. “Si El Colegio Nacional busca ser un espacio donde se cultivan las ideas, la Universidad de Colima es el motor que toma esas ideas y las transforma en bienestar, progreso y oportunidades reales para su comunidad”, destacó.
Por su parte, Alberto Eloy García Alcaraz celebró que la distinción fuera concedida a una institución con una profunda orientación social, en la que convergen distintas corrientes de pensamiento y destacadas figuras de las comunidades artística, científica y humanística.
Reconoció también el compromiso de quienes integran El Colegio Nacional con una divulgación del conocimiento independiente de dogmas e intereses partidistas, en correspondencia con su lema, “Libertad por el Saber”.
Esta tarea, agregó, es fundamental para recuperar las raíces históricas, mantener vivas las tradiciones, alentar la investigación científica y difundir las artes y la cultura.
“Difundir la cultura y la ciencia es garantizar que el conocimiento no sea exclusivo de unos cuantos, sino que salga al encuentro de la sociedad”, afirmó. Añadió que la entrega de la máxima presea universitaria a El Colegio Nacional responde a la naturaleza y al objetivo que ambas instituciones comparten: acercar la cultura, las artes y las ciencias a la población.
El programa incluyó la participación de los músicos multiinstrumentalistas de la Universidad de Colima Luis Alberto Cisneros Beltrán, Marcelo Pedraza Heredia y Moisés Eduardo Sánchez Jiménez, quienes interpretaron fragmentos de Juegos de magia y muerte. Esta pieza, inspirada en el universo prehispánico y en la relación simbólica entre la vida y la muerte, acompaña uno de los cuadros más representativos del Ballet Folklórico de la Universidad de Colima.



















