Tejer la ley desde abajo: participación ciudadana y trabajo legislativo para la salud mental en Colima

Tejer la ley desde abajo: participación ciudadana y trabajo legislativo para la salud mental en Colima
Por: Guillermo RAMÍREZ ZAVALA

No toda ley nace entre escritorios o dentro de comisiones parlamentarias. Algunas, las más complejas, las más urgentes, las más humanas se tejen desde abajo.

Así ocurrió en Colima, cuando ciudadanas y ciudadanos decidieron no esperar a que el marco legal sobre salud mental y adicciones se construyera en solitario, y eligieron caminar junto con quienes ocupaban un curul. Fue así como se gestó un proceso de acompañamiento inédito entre organizaciones civiles, académicos, profesionales de la salud mental y la diputada Karen Jurado.

Corría enero de 2025 cuando, con el inicio de la nueva Legislatura, se abrió una puerta decisiva: la Comisión de Salud del Congreso del Estado renovaba su presidencia, y con ella la posibilidad de presentar una iniciativa técnicamente robusta, ética y con anclaje en las voces de quienes por años habían sostenido el debate en foros, aulas, consultorios y comunidades.

Desde el primer acercamiento, el proceso no fue vertical. No se trató de entregar un expediente para que alguien más lo defendiera, sino de construir en conjunto: revisar experiencias nacionales e internacionales, validar diagnósticos locales, trazar prioridades presupuestales y, sobre todo, no perder de vista a las personas como el centro de la política pública.

Un proceso deliberativo y horizontal

Las reuniones se volvieron frecuentes. Documentos iban y venían entre equipos técnicos y actores comunitarios; las observaciones se discutían sin jerarquías. Las voces provenientes de la academia y la sociedad civil encontraron escucha y respuesta, no como actores secundarios, sino como arquitectos del texto legislativo.

La diputada Karen Jurado abrió el espacio institucional, pero fue la constancia de quienes llevaban años pensando la salud mental con perspectiva de derechos humanos lo que dotó de contenido, estructura y profundidad a la propuesta. Fue ahí donde se consolidó el acompañamiento ciudadano como un ejercicio de corresponsabilidad democrática.

Más que cabildeo: una construcción conjunta

El acompañamiento ciudadano no fue un acto de presión ni una estrategia de cabildeo tradicional. Fue, en todo caso, una forma de hacer política desde lo colectivo. En cada reunión, en cada borrador revisado, se reafirmaba una convicción: que legislar en salud mental y adicciones no es solo normar procedimientos clínicos, sino reparar omisiones históricas y construir garantías para quienes han sido invisibilizados.

El proceso permitió articular saberes diversos: desde los aportes en salud comunitaria del Dr. Guillermo Blanco, hasta las bases técnicas y jurídicas aportadas por el Mtro. Guillermo Ramírez Zavala, la Mtra. Linda Illanes y otras voces clave. La iniciativa fue tomando forma no como un producto cerrado, sino como una síntesis de consensos tejida con tiempo, escucha y compromiso.

Un modelo de corresponsabilidad institucional

La experiencia de acompañar el trabajo legislativo desde la participación ciudadana dejó una enseñanza profunda: las leyes no son solo productos jurídicos, sino narrativas de lo posible. La apertura de la diputada Karen Jurado a este modelo de construcción conjunta marcó un precedente institucional, donde la agenda pública dejó de responder únicamente a iniciativas partidistas para nutrirse de diagnósticos reales, de vivencias, de comunidad.

Este acompañamiento no fue accesorio, fue fundacional. Gracias a él, hoy Colima cuenta con una iniciativa de Ley de Salud Mental y Adicciones con enfoque interseccional, perspectiva de género, curso de vida y derechos humanos. Una propuesta que, más allá del texto, lleva impreso el esfuerzo colectivo de quienes decidieron que legislar también puede ser un acto de cuidado.

 

Mtro. Guillermo Ramírez Zavala
Especialista en Psicología Jurídica y desarrollo de políticas públicas en Salud Mental