COLIMA.- La noche cayó sobre el Parque Ecológico La Campana y, con ella, una escena poco habitual: decenas de personas reunidas no para un espectáculo, sino para observar el cielo. En esta cobertura de AFmedios, el espacio ubicado en la zona norte de Colima se convirtió en un punto de encuentro para la ciencia y la curiosidad, donde familias completas, niñas y niños incluidos, encontraron una oportunidad para detenerse y mirar hacia arriba.

Alrededor de treinta telescopios, llevados por los propios asistentes, se alinearon como parte de un taller práctico enfocado en enseñar su uso desde lo más básico. Entre explicaciones, ajustes y primeras observaciones, la actividad se desarrolló en un ambiente didáctico, pero también cercano, donde el aprendizaje ocurrió a la par del asombro.

Para muchos, fue la primera vez que lograron utilizar correctamente un equipo que permanecía guardado en casa.

“El día de hoy tuvimos una práctica, un taller de uso de telescopios; nos acompañaron cerca de treinta telescopios que las personas trajeron para instruirles sobre el manejo del mismo”, explicó José Luis Flores, ingeniero físico y fundador de la Sociedad Astronómica de Colima, al detallar que el objetivo fue precisamente brindar las herramientas necesarias para que los asistentes puedan aprovechar sus propios instrumentos.

Luna captada por el astrofotógrafo Guillermo Tejeda

La experiencia fue especialmente significativa para los más pequeños. Niñas y niños, algunos de apenas cinco o seis años, participaron activamente, observando, preguntando y reaccionando con entusiasmo ante cada nuevo descubrimiento.

La escena, marcada por la interacción constante entre especialistas y asistentes, evidenció que la ciencia puede ser accesible y atractiva cuando se presenta de forma vivencial.

“La idea de estos talleres es que las personas aprendan desde cero, que entiendan cómo usar sus telescopios y, sobre todo, que comprendan lo que están observando; eso abre la puerta a la formación de vocaciones científicas”, señaló el doctor en astrofísica Santiago Arceo Díaz, quien acompañó la actividad orientando a los participantes sobre los objetos celestes visibles durante la noche.

Más allá del uso de telescopios, los organizadores destacaron que la observación astronómica puede comenzar incluso a simple vista, identificando constelaciones o siguiendo fenómenos como lluvias de estrellas y eclipses.

Sin embargo, contar con herramientas ópticas permite profundizar la experiencia, al revelar detalles como los cráteres de la Luna o estructuras más lejanas del universo.

Parque Ecológico La Campana, captado por el astrofotógrafo Guillermo Tejeda

El entorno jugó un papel clave. A diferencia de grandes ciudades, Colima ofrece condiciones favorables para la observación debido a su menor contaminación lumínica, lo que permite disfrutar del cielo con relativa claridad incluso sin alejarse demasiado de la zona urbana.

En ese contexto, La Campana se consolidó como un espacio accesible para acercar a la población a este tipo de actividades.

Durante la jornada también se compartió la intención de dar continuidad a estos talleres, con la meta de realizarlos de manera periódica y fortalecer una comunidad interesada en la astronomía.

En el marco de esta iniciativa, los organizadores informaron que ya se encuentran realizando gestiones para que Colima se integre a “La Noche de las Estrellas”, considerado el evento de divulgación astronómica más importante de México y Latinoamérica.

La intención es que el estado deje de ser de los pocos que no han participado y pueda sumarse a esta jornada nacional prevista para el próximo 14 de noviembre, lo que representaría una plataforma clave para fortalecer la cultura científica y ampliar el alcance de este tipo de actividades entre la población.

La experiencia también se vio enriquecida por la participación de aficionados y especialistas en astrofotografía, quienes aportan una dimensión adicional a la observación directa.

Entre ellos Guillermo Tejeda, quien logró capturar imágenes de la Luna y de la galaxia NGC 2903, mostrando el potencial técnico que se puede alcanzar incluso en ejercicios locales.

NGC 2903 es una galaxia espiral barrada en la constelación de Leo, situada 1,5° al sur de Alterf (λ Leonis), que se encuentra a 20,5 millones de años luz de la Tierra. Es una galaxia brillante de magnitud aparente 9,7 que puede ser observada con pequeños telescopios. Sorprendentemente fue olvidada por Charles Messier al confeccionar su catálogo y fue descubierta en 1784 por William Herschel.

Sus fotografías fueron procesadas mediante la técnica de apilado, integrando 247 tomas de 10 segundos cada una, lo que permitió reducir el ruido y mejorar la definición de las imágenes, acercando a los asistentes a detalles que a simple vista o en tiempo real serían difíciles de percibir.

Asimismo, la actividad contó con el acompañamiento del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (CECyTCOL) y de la Subsecretaría de Turismo, instancias que han brindado respaldo tanto en logística como en la facilitación de equipo especializado.

Este apoyo institucional ha sido clave para consolidar los talleres y observaciones astronómicas en espacios como el Parque La Campana, fortaleciendo la divulgación científica y promoviendo el uso de espacios públicos como puntos de encuentro para el conocimiento y la convivencia.

La propuesta no solo busca enseñar el manejo de telescopios, sino también integrar el componente didáctico que permita comprender los fenómenos observados.

Así, entre explicaciones técnicas, risas y miradas atentas al firmamento, la actividad dejó una postal distinta de la ciudad: una en la que el conocimiento, la convivencia y la curiosidad se alinearon para recordar que, a veces, basta con hacer una pausa para descubrir que el universo está al alcance de todos.

Luna captada por el astrofotógrafo Guillermo Tejeda
Parque Ecológico La Campana, captado por el astrofotógrafo Guillermo Tejeda

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