COLIMA.- La pérdida de fuerza al caminar, la dificultad para levantarse de una silla, los problemas para subir escaleras o incluso las caídas frecuentes no siempre son una consecuencia natural del envejecimiento. Detrás de estos síntomas puede encontrarse una enfermedad cada vez más común y preocupante: la sarcopenia.

Así lo advirtió el doctor en Ciencias con especialidad en Astrofísica, Santiago Arceo Díaz, quien participa en proyectos multidisciplinarios impulsados por el Centro Universitario de Investigaciones Biomédicas de la Universidad de Colima para estudiar esta condición mediante herramientas matemáticas, análisis de datos e inteligencia artificial.

Durante una entrevista con AFmedios, el investigador explicó que la sarcopenia es una enfermedad asociada al envejecimiento que provoca una pérdida acelerada de masa muscular y que, en consecuencia, reduce la autonomía y la calidad de vida de quienes la padecen.

“La sarcopenia es un proceso que ocasiona un desgaste acelerado del músculo. La persona comienza a perder fuerza y capacidad para realizar actividades cotidianas que antes podía hacer sin dificultad”, señaló.

Durante años se pensó que este problema era simplemente una consecuencia inevitable de la vejez. Sin embargo, actualmente se reconoce como una enfermedad que puede diagnosticarse y atenderse.

La preocupación de los especialistas radica en que cada vez se detectan más casos en personas menores de 60 años e incluso en individuos menores de 50, situación relacionada con factores como el sedentarismo, la mala alimentación y estilos de vida poco saludables.

“Vivimos en una sociedad donde gran parte de los trabajos requieren poca actividad física. Si a eso le sumamos una nutrición deficiente, comenzamos a perder masa muscular mucho antes de lo esperado”, explicó.

Las consecuencias pueden ser graves. Conforme avanza la enfermedad, aparecen dificultades para caminar, levantarse, cargar objetos, utilizar escaleras o realizar actividades básicas de autocuidado como bañarse o vestirse.

La pérdida de independencia suele impactar también la salud emocional de los adultos mayores, quienes pueden experimentar sentimientos de frustración al depender cada vez más de otras personas.

Uno de los aspectos más preocupantes son las caídas.

Según explicó Arceo Díaz, las caídas representan uno de los principales indicadores de deterioro físico en personas mayores y pueden desencadenar una cadena de complicaciones médicas.

“Muchas personas mayores sufren fracturas tras una caída y después permanecen postradas durante semanas o meses. En numerosos casos eso termina comprometiendo seriamente su salud e incluso su vida”, comentó.

El especialista explicó que la sarcopenia suele detectarse mediante estudios de imagen como rayos X, ultrasonidos o equipos de bioimpedancia corporal que permiten medir la composición del cuerpo y estimar la cantidad de músculo, grasa y agua.

Sin embargo, estos equipos no siempre están disponibles en clínicas rurales o centros de salud con recursos limitados.

Ante esta situación surge la necesidad de desarrollar métodos alternativos de diagnóstico basados en cuestionarios, modelos estadísticos e inteligencia artificial.

Precisamente en esa línea trabaja un grupo de investigadores de la Universidad de Colima, quienes analizan grandes bases de datos nacionales para identificar patrones de riesgo asociados con la enfermedad.

Arceo Díaz explicó que parte de su trabajo consiste en analizar información proveniente de la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México, una base de datos que contiene información de miles de adultos mayores.

Mediante herramientas matemáticas se identifican perfiles poblacionales y factores de riesgo relacionados con la pérdida muscular.

Los resultados preliminares muestran una estrecha relación entre la sarcopenia y enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión.

“Cuando observamos a personas con diabetes encontramos niveles mucho más altos de limitación funcional. En muchos casos apenas conservan la capacidad de caminar, mientras que otras actividades ya representan un gran desafío”, señaló.

La combinación de diabetes e hipertensión resulta todavía más preocupante.

Los análisis muestran que los individuos que padecen ambas enfermedades presentan mayores dificultades para desplazarse, menor fuerza física, peor percepción de salud y un incremento importante en el riesgo de caídas.

Estos hallazgos tienen implicaciones directas para la salud pública de México, un país que atraviesa un acelerado proceso de envejecimiento poblacional.

De acuerdo con el investigador, cada vez habrá más adultos mayores y, por lo tanto, aumentará la necesidad de desarrollar estrategias preventivas que permitan conservar la autonomía y la calidad de vida durante más tiempo.

“Lo que buscamos es que las personas lleguen a la vejez en las mejores condiciones posibles. El envejecimiento es inevitable, pero muchas de sus consecuencias pueden retrasarse o mitigarse”, explicó.

Entre las principales recomendaciones se encuentran mantener actividad física regular, fortalecer la musculatura mediante ejercicios adecuados, consumir suficientes proteínas y nutrientes de calidad, dormir adecuadamente y realizar revisiones médicas periódicas.

El investigador enfatizó que la prevención debe comenzar mucho antes de la tercera edad.

“Todos vamos a perder masa muscular con los años, pero la velocidad con la que ocurre ese proceso depende en gran medida de nuestros hábitos de vida”, indicó.

El proyecto también rinde homenaje al legado científico del doctor Miguel Huerta Viera, investigador emérito originario de Colima y uno de los principales impulsores de la investigación biomédica en la entidad.

Arceo Díaz destacó que gracias al trabajo de científicos como Huerta Viera hoy existen líneas de investigación que permiten combinar medicina, matemáticas, estadística e inteligencia artificial para enfrentar algunos de los mayores desafíos de salud pública del siglo XXI.

“La ciencia nos permite entender mejor estos problemas y diseñar estrategias para prevenirlos. El objetivo final es que las personas puedan vivir más años, pero también vivirlos con mayor salud, independencia y bienestar”, concluyó.

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