Salud mental en Colima: del hospital al territorio, el cambio que propone la nueva ley
Por Mtro. Guillermo Ramirez Zavala *
Especialista en psicología jurídica y desarrollo de política públicas de salud mental
En medio del debate sobre la nueva Ley de Salud Mental y Adicciones para el Estado de Colima, uno de los aspectos menos discutidos, pero más relevantes, es el cambio estructural en el modelo de atención: dejar atrás el enfoque centrado exclusivamente en hospitales y avanzar hacia un modelo comunitario, integral y participativo.
La iniciativa plantea que la salud mental no debe atenderse únicamente desde la lógica clínica o institucional, sino desde el entorno cotidiano de las personas. Esto implica fortalecer servicios ambulatorios, redes de apoyo comunitario, atención en crisis y acompañamiento psicosocial, privilegiando la vida en comunidad por encima del aislamiento o la institucionalización prolongada.
En este sentido, el modelo comunitario se reconoce como eje rector del sistema estatal, orientado no solo a la atención de los trastornos, sino a la prevención, inclusión social y recuperación significativa. Se busca que la atención ocurra lo más cerca posible del entorno familiar y social de las personas, incorporando factores culturales, sociales y económicos que influyen en la salud mental.
Otro elemento clave es la participación activa de las personas usuarias, sus familias y la sociedad civil. La iniciativa contempla mecanismos formales para que estos actores intervengan en el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas, rompiendo con modelos tradicionales donde las decisiones se toman exclusivamente desde lo institucional o lo médico.
Además, se propone la creación de un Consejo Estatal de Salud Mental y Adicciones, con integración plural e interinstitucional, incluyendo especialistas, academia, organizaciones sociales y personas usuarias, lo que abre la puerta a una gobernanza más democrática en la materia.
Este enfoque también incorpora la coordinación intersectorial, articulando salud con educación, justicia, seguridad pública y desarrollo social, reconociendo que los problemas de salud mental no pueden abordarse de manera aislada.
Sin embargo, el cambio de modelo plantea desafíos importantes: requiere inversión, capacitación del personal, transformación institucional y, sobre todo, un cambio cultural en la forma de entender la salud mental. Pasar de un paradigma centrado en la enfermedad a uno centrado en el bienestar implica redefinir prácticas, roles profesionales y políticas públicas.
En este contexto, la discusión no debería centrarse únicamente en si la ley incluye o no determinados tratamientos, sino en si el sistema que propone es capaz de garantizar una atención más humana, accesible y respetuosa de los derechos.
El debate está abierto. Y con él, la posibilidad de transformar de fondo la manera en que se entiende y atiende la salud mental en Colima.
* Por Mtro. Guillermo Ramirez Zavala
Presidente de la Comisión de Honor y Justicia del Colegio Oficial de Psicólogos del Estado de Colima
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