COLIMA.- La estabilidad emocional de una sociedad se pone a prueba ante eventos disruptivos que alteran la cotidianidad de manera abrupta. Tras los recientes sucesos críticos vividos en la región, la Mtra. Claudia Razo Morales, académica de la Universidad de Colima y terapeuta particular, compartió en entrevista diversas directrices para abordar el impacto psicológico que generan estos escenarios, especialmente en niños, niñas y adolescentes.

Para la especialista, la situación actual evoca los niveles de incertidumbre experimentados al inicio de la pandemia en 2020, lo que subraya la necesidad de ofrecer mecanismos de contención emocional gratuitos y accesibles ante la posibilidad de crisis agudas en la población.

Durante la entrevista con la Mtra. Claudia Razo Morales, se destacó que eventos con altos niveles de violencia pueden actuar como detonantes de estados de ansiedad profunda.

La experta señaló que, en muchas ocasiones, las personas viven procesos personales normalizados bajo un ritmo de vida apresurado; sin embargo, un impacto externo de esta magnitud obliga a una pausa reflexiva que revela la fragilidad y vulnerabilidad propia y de los seres queridos.

En este contexto, la salud mental no debe entenderse como un concepto rígido o lineal, sino como una dimensión humana donde cada individuo procesa la realidad a través de sus propios «lentes» o experiencias previas.

La labor profesional, por tanto, consiste en brindar herramientas que permitan a las personas ubicar su contexto y superar barreras que, aunque estén a su alcance, no logran visualizar debido al bloqueo emocional.

Uno de los puntos medulares abordados por Razo Morales fue la gestión de la información en la era digital. La especialista advirtió sobre el peligro de la «reactividad» ante el flujo constante de mensajes, videos e información falsa en redes sociales.

En momentos de desequilibrio, el comportamiento automático de replicar contenido sin análisis previo exacerba el pánico colectivo. La recomendación técnica es clara: dar claridad a los pensamientos mediante procesos cognitivos que permitan diferenciar lo que realmente está sucediendo de la percepción alterada por el miedo.

Se insta a la población a realizar pausas, evitar compartir información no solicitada o no verificada y acudir exclusivamente a fuentes oficiales o medios de comunicación con credibilidad para determinar acciones de resguardo y protección.

En cuanto al entorno familiar, la entrevista con la Mtra. Claudia Razo Morales enfatizó que no es posible, ni recomendable, aislar a los hijos en una «burbuja», sino que se les debe preparar con información verídica adecuada a su edad.

Los adultos deben ser conscientes de que su comportamiento y lenguaje no verbal son mensajes potentes para las infancias; la sobreprotección basada en el miedo o la ambigüedad entre lo que se dice y lo que se hace puede generar traumas adicionales.

El diálogo claro, la instrucción precisa sobre lugares seguros y la identificación de personas de confianza son pasos esenciales para salvaguardar la integridad emocional de los menores ante el estado de alerta actual.

Para los jóvenes que retoman actividades escolares o universitarias, la maestra sugirió limitar el uso de dispositivos móviles y enfocarse en actividades cotidianas que promuevan el bienestar, tales como el ejercicio físico en casa, el arte, la música o la interacción directa con el círculo social cercano para fines académicos o recreativos.

Asimismo, hizo un llamado a fortalecer el sentido de comunidad y el respeto mutuo, evitando juzgar las reacciones ajenas, ya que cada persona enfrenta los retos con las estrategias que tiene a su disposición.

Finalmente, la especialista recalcó la importancia de no silenciar los sentimientos de inquietud. Si una persona experimenta sensaciones distintas a su cotidianidad o pensamientos intrusivos, es fundamental hablarlo y buscar ayuda profesional.

La Mtra. Claudia Razo Morales, junto con una red de psicólogos voluntarios, mantiene canales abiertos para la contención emocional, reafirmando que en momentos de crisis la unidad y el apoyo profesional son los pilares para recuperar la calidad de vida y la estabilidad social en la región.

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