COLIMA.– Mientras gran parte de la ciudad todavía duerme, Rocío “Chío” Flores Cárdenas ya está preparando sus tenis para salir a entrenar. La atleta colimense se encuentra en la recta final de su preparación para participar en Ultra Tapalpa, Jalisco, donde el próximo 31 de octubre enfrentará un nuevo desafío: recorrer 50 kilómetros entre senderos y montañas.
No se trata solamente de una competencia más. Para Chío, cada carrera representa una oportunidad de superar sus propios límites, agradecer lo que su cuerpo le permite hacer y demostrar que los sueños se construyen con esfuerzo, constancia y determinación.
A las 6:35 de la mañana, cuando AFmedios conversó con ella en la Unidad Deportiva de Villa de Álvarez, ya estaba por concluir su entrenamiento. Había comenzado a las cinco, después de levantarse una hora antes para desayunar y preparar lo necesario.
Su rutina no termina al abandonar la pista. Después de entrenar debe incorporarse a su jornada laboral, por lo que organiza desde la noche anterior su ropa y sus pertenencias.
Detrás de sus logros deportivos existe una mujer que combina las responsabilidades cotidianas con una exigente preparación física. Hay días de velocidad en pista, recorridos por La Cumbre, entrenamientos por caminos cercanos a Rancho de Villa y largas jornadas de montaña rumbo al Nevado de Colima.
Son ocho años dedicados al trail running, una disciplina que exige mucho más que correr. Implica enfrentar pendientes, senderos irregulares, barrancas y terrenos difíciles, además de aprender a administrar el esfuerzo, la hidratación y la alimentación durante varias horas.
Pero la historia deportiva de Rocío comenzó mucho antes. Practicó fútbol con las Loras de la Universidad de Colima y posteriormente incursionó en el ciclismo de montaña, donde consiguió un segundo lugar nacional. Su inquietud por encontrar nuevos desafíos finalmente la llevó a las carreras de montaña.
De Colima a las montañas de Francia
El 2026 ha sido uno de los años más significativos de su trayectoria. En enero consiguió el segundo lugar general en una carrera de 33 kilómetros en La Primavera, Jalisco. Posteriormente obtuvo el primer lugar en los 40 kilómetros del Desafío en las Nubes, en Puebla.
Aquellos resultados formaron parte de una preparación que tenía un objetivo mucho mayor: llegar a Chamonix, Francia, para participar en una competencia internacional de 61 kilómetros, el pasado 27 de agosto.
Rocío había conseguido su clasificación gracias a un resultado de podio obtenido en Chihuahua durante octubre de 2025. Llegar hasta Francia representaba cumplir uno de sus grandes sueños.
Durante nueve horas y 23 minutos enfrentó el recorrido. Al cruzar la meta, experimentó una mezcla de satisfacción, emoción y agradecimiento.
“Le agradecí a mi cuerpo, más que nada, porque es el que nos permite hacer todos estos esfuerzos”, compartió.
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De acuerdo con su relato, participaron más de dos mil corredores y más de 300 no lograron finalizar. Ella consiguió completar la prueba y ubicarse como la décima latinoamericana en llegar a la meta.
“Orgullosísima de representar a México. Fue un sueño muy bonito”, expresó al recordar una experiencia que todavía la emociona.
Una nueva meta y un sueño que continúa
Lejos de conformarse con lo conseguido, Chío mantiene la mirada puesta en nuevos horizontes. Ahora su atención está en Ultra Tapalpa, donde aceptó la invitación para competir en la distancia de 50 kilómetros.
También tiene motivos para pensar en regresar a Francia. Gracias a un segundo lugar general obtenido en una carrera de 53 kilómetros en Puerto Vallarta, durante marzo de este año, aseguró una clasificación para 2027.
Sin embargo, sabe que cada meta requiere preparación, sacrificios y respeto por el propio cuerpo. Por eso sigue entrenando con disciplina y cuidando su alimentación, acompañada por especialistas y con el respaldo de quienes creen en su trayectoria.
Más allá de las medallas, Rocío desea que otras personas descubran el deporte de montaña. Su invitación es sencilla: comenzar caminando, disfrutar un amanecer y atreverse a salir de la zona de confort.
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“Que se animen a practicar el trail. Pueden iniciar caminando”, expresó.
La entrevista terminó cuando el sol ya iluminaba la Unidad Deportiva de Villa de Álvarez. Eran casi las siete de la mañana y Rocío tenía que marcharse a trabajar.
Así transcurre la vida de esta deportista colimense: entre entrenamientos, responsabilidades y sueños que todavía esperan convertirse en realidad.
Porque para Rocío “Chío” Flores Cárdenas, llegar a la meta nunca significa detenerse. Significa descubrir que siempre existe una nueva montaña por conquistar.
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