¿QUÉ VIENE?
Por: Sean Osmin HAMUD RUIZ
En estas nuevas formas sociales que seguimos intentando, (seamos honestos, no lo hemos conseguido), donde el respeto y la concepción de igualdad y equidad apenas parecen asomar en el horizonte, se ha dado por generar un estéril debate sobre si se celebra o conmemora el 8 de marzo. Considero que ambos conceptos encierran una trampa, tanto lingüística como ética.
Hay que entender que mientras coloreemos de morado un día, quiere decir que nada se ha entendido, que el avance es pequeño; y ante esta realidad, lo que sí vale la pena es destacar el día.
Las cifras de la violencia de género, de desigualdad salarial, de impunidad en la impartición de justicia con perspectiva, de familias monoparentales, etc., son abrumadoras. Creo importante decir que hay una gran posibilidad de que todos estos números nos revelen una realidad que había permanecido mucho tiempo soterrada y, en este andar, paradójicamente, que las conozcamos representan un paso hacia adelante. Saber abiertamente de muchas de estas situaciones con una publicidad que antes no se tenía, permite que vayamos dimensionando el monstruo que enfrentamos. Pero hay se seguir empujando.
Leyes, galardones, reconocimientos y marchas contribuyen sin duda. No son suficientes.
Requerimos de un profundo cambio en la estructura mental de nuestra sociedad. La reeducación tiene que ser ese punto de apoyo definido por Arquímides con el que podamos mover al mundo.
Todo esfuerzo sirve, pero mientras no vayamos hacia una auténtica reprogramación de la forma de concebirnos, relacionarnos y considerarnos, pasarán todavía varias generaciones antes de conseguir cambiar la REALIDAD.
MICROCUENTO
Ahí seguían, dignas, firmes, poderosas, hermosas, como durante todos los siglos. Lo doloroso y perturbador, es que tengan que romper, que tengan que gritarlo. La bestia sigue ahí, al acecho. Hay que cazarle y darle muerte.

















