Ciudad de México / Bogotá / Brasilia.— Los gobiernos de México, Colombia y Brasil condenaron de manera contundente los bombardeos realizados por Estados Unidos en territorio venezolano y el anuncio sobre la presunta captura del presidente Nicolás Maduro, al considerar que los hechos constituyen una grave violación al derecho internacional y una amenaza directa a la estabilidad de América Latina.

El Gobierno de México rechazó “enérgicamente” las acciones militares ejecutadas de forma unilateral por fuerzas armadas estadounidenses contra objetivos en la República Bolivariana de Venezuela, al señalar que representan una violación clara del artículo 2 de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que prohíbe el uso de la fuerza contra la soberanía e integridad territorial de los Estados.

A través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, México subrayó que América Latina y el Caribe es una zona de paz, construida sobre el respeto mutuo y la solución pacífica de las controversias, por lo que cualquier intervención militar pone en grave riesgo la estabilidad regional. Asimismo, reiteró que el diálogo y la negociación son las únicas vías legítimas para resolver los conflictos y exhortó a la ONU a actuar de inmediato para contribuir a la desescalada de las tensiones.

En tanto, el Gobierno de Colombia expresó su “profunda preocupación” por los reportes de explosiones y actividad aérea inusual en Venezuela, así como por la consecuente escalada de tensión en la región. En un comunicado oficial, Bogotá reafirmó su compromiso irrestricto con los principios de la Carta de la ONU, en particular el respeto a la soberanía, la integridad territorial y la prohibición del uso o la amenaza de la fuerza.

Colombia rechazó cualquier acción militar unilateral que pueda agravar la situación o poner en riesgo a la población civil y llamó de forma urgente a la desescalada, exhortando a todas las partes a privilegiar el diálogo y los canales diplomáticos. De manera preventiva, el gobierno colombiano informó que ha dispuesto medidas para proteger a la población civil, preservar la estabilidad en la frontera colombo-venezolana y atender eventuales necesidades humanitarias o migratorias.

Asimismo, la Cancillería colombiana mantendrá abiertos los canales diplomáticos y promoverá, en espacios multilaterales, iniciativas para la verificación objetiva de los hechos y la preservación de la paz regional. “La paz, el respeto al derecho internacional y la protección de la vida y la dignidad humana deben prevalecer sobre cualquier forma de confrontación armada”, señaló el comunicado, que concluyó con un mensaje simbólico: “Que Bolívar proteja al pueblo venezolano y al pueblo latinoamericano”.

Por su parte, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó los bombardeos y la captura del mandatario venezolano como una “línea inaceptable” y una “grave afrenta a la soberanía de Venezuela”, al advertir que estos hechos sientan un precedente “extremadamente peligroso” para la comunidad internacional.

En un pronunciamiento oficial, Lula sostuvo que atacar a países en flagrante violación del derecho internacional abre el camino hacia “un mundo de violencia, caos e inestabilidad”, donde la ley del más fuerte se impone sobre el multilateralismo. Señaló además que estas acciones evocan “los peores momentos de injerencia en la política latinoamericana y caribeña” y amenazan la preservación de la región como zona de paz.

El mandatario brasileño reiteró que la condena al uso de la fuerza es coherente con la postura histórica de Brasil en conflictos internacionales y llamó a la comunidad internacional, a través de las Naciones Unidas, a responder con firmeza ante estos hechos. Brasil, añadió, se mantiene dispuesto a promover el diálogo y la cooperación como únicas vías para evitar una confrontación mayor.

Las posturas de México, Colombia y Brasil reflejan una creciente alarma regional ante la escalada del conflicto en Venezuela, mientras persiste la incertidumbre internacional sobre el alcance real de la operación militar anunciada por Estados Unidos y sus posibles consecuencias geopolíticas.

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