La ciencia detrás
Por: Efrén MURILLO-ZAMORA
Durante décadas asociamos el dengue con la «tierra caliente», zonas costeras, clima tropical, temporada de lluvias. Ese mapa mental ya no describe bien lo que está pasando.
Aedes aegypti, el mosquito que transmite el dengue, no ha abandonado esas zonas. Sigue firmemente establecido ahí, pero además está ampliando su hábitat hacia lugares donde antes casi no sobrevivía. Nuestro grupo de investigación lo documentó recientemente al analizar los 2,471 municipios del país: entre 2022 y 2024, la proporción de municipios con casos de dengue pasó de 38 a casi 69 por ciento, y la incidencia se multiplicó casi por diez. Las zonas de mayor contagio, además, se desplazaron del centro y sur del país hacia el sureste y la costa del Pacífico, algo ya documentado por varios grupos de investigación.
Dos factores explican este cambio. El primero es el aumento gradual de las temperaturas. El mosquito necesita un rango de temperatura relativamente cálido para completar su ciclo de vida, del huevo al adulto, y los inviernos fríos solían actuar como barrera natural que limitaba su supervivencia de un año a otro. Con temperaturas mínimas más altas, esa barrera se ha debilitado, y el mosquito se establece donde antes su presencia era ocasional o inexistente.
El segundo factor es la urbanización, con un efecto que no es obvio a primera vista. Uno podría pensar que el concreto y el asfalto son hostiles para un insecto, pero para este mosquito las ciudades ofrecen justo las condiciones que necesita. Las superficies urbanas retienen más calor, lo que acelera el desarrollo de larvas, y la gran cantidad de recipientes con agua acumulada en la vida cotidiana (cubetas, llantas, macetas, tinacos mal sellados, floreros) le da abundantes sitios donde reproducirse.
Estos dos factores se combinan. Una ciudad que crece sin planeación, en una región donde además las temperaturas van en aumento, ofrece condiciones favorables para que el mosquito se establezca de manera más permanente.
Vale la pena decirlo con claridad, sin alarmismo. Esto no significa que el dengue sea un riesgo nuevo o descontrolado en todos lados, significa que el mapa de zonas donde el mosquito puede sobrevivir se ha ampliado, y que la vigilancia y la prevención deben ajustarse a esa realidad, incluso donde antes no eran prioridad.
A diferencia de otros problemas de salud, aquí la medida más efectiva sigue siendo también la más sencilla y la que cualquier persona puede aplicar en su propia casa.
El mosquito no necesita mucha agua para reproducirse. Una tapa con un poco de agua de lluvia puede ser suficiente para que una hembra deposite sus huevos. Por eso la estrategia con más respaldo sigue siendo revisar patios, azoteas y macetas de forma regular, y eliminar cualquier recipiente que acumule agua.
De ahí viene una recomendación que seguramente conoces, «lava, tapa, voltea y tira«. Lava los recipientes donde guardes agua, para eliminar huevecillos adheridos a las paredes. Tapa bien tinacos y cisternas. Voltea cubetas, macetas y cualquier objeto que pueda acumular agua cuando no lo estés usando. Y tira la basura y los objetos en desuso que puedan convertirse en criaderos, como llantas viejas o botellas.
No es una medida sofisticada, y no pretende serlo. Pero mientras las condiciones climáticas y urbanas siguen cambiando, esta acción simple, sostenida semana con semana, sigue siendo la herramienta con mayor evidencia a favor para reducir los sitios de cría del mosquito. La investigación puede ayudarnos a entender hacia dónde se está expandiendo Aedes aegypti. La prevención que de verdad marca una diferencia sigue estando en el patio de cada casa.
Referencias:
Dharmamuthuraja D, Rohini PD, Lakshmi MI, et al. Determinants of Aedes mosquito larval ecology in a heterogeneous urban environment- a longitudinal study in Bengaluru, India. PLoS Negl Trop Dis. 2023;17(11):e0011702. https://doi.org/10.1371/journal.pntd.0011702
Kaye AR, Obolski U, Sun L, et al. The impact of natural climate variability on the global distribution of Aedes aegypti: a mathematical modelling study. Lancet Planet Health. 2024;8(12):e1079-e1087. https://doi.org/10.1016/S2542-5196(24)00238-9
Mendoza-Cano O, Danis-Lozano R, Trujillo X, et al. Spatial patterns and clustering of dengue incidence in Mexico: Analysis of Moran’s index across 2,471 municipalities from 2022 to 2024. PLoS One. 2025;20(5):e0324754. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0324754
Nakase T, Giovanetti M, Obolski U, et al. Global transmission suitability maps for dengue virus transmitted by Aedes aegypti from 1981 to 2019. Sci Data. 2023;10(1):275. https://doi.org/10.1038/s41597-023-02170-7


















