COLIMA.- El cielo de marzo ofrece una serie de fenómenos astronómicos que pueden ser observados desde México, entre ellos las fases de la Luna, una lluvia de meteoros, conjunciones planetarias y el equinoccio que marca el inicio de la primavera. Así lo explicó en entrevista con AFmedios el doctor Santiago Arceo Díaz, doctor en Ciencias con especialidad en Astrofísica, quien detalló las principales efemérides del mes y las oportunidades que tienen los observadores para mirar el firmamento.
La conversación inició con un recuento del eclipse lunar registrado el pasado 3 de marzo, visible durante la madrugada. El fenómeno alcanzó su punto máximo alrededor de las 5:30 de la mañana, momento en el que muchas personas ya se encontraban iniciando su jornada laboral, lo que permitió que algunos lograran apreciarlo desde casa o al salir rumbo al trabajo.
“La última vez que hablamos era justo relacionado al tema del eclipse. Esperando que quien haya podido lo haya visto aunque sea desde casita. Todavía muy temprano por la mañana lo podíamos ver ya muy cerca del horizonte, pero el máximo fue como a las cinco treinta de la mañana”, explicó el especialista.
Tras el eclipse, el calendario astronómico continúa con diversas fases de la Luna. El 11 de marzo se presenta el cuarto menguante, momento en el que el satélite natural de la Tierra comienza a perder brillo gradualmente al reflejar cada vez menos luz solar. Esta fase resulta particularmente interesante para quienes practican fotografía astronómica, ya que la iluminación lateral permite apreciar con mayor detalle los relieves de la superficie lunar, como bordes de cráteres y cadenas montañosas.

Posteriormente, el 18 de marzo ocurre la luna nueva, fase en la que la Luna permanece prácticamente oscura. De acuerdo con el especialista, esta condición favorece la observación de objetos de cielo profundo, como nebulosas, galaxias o cúmulos estelares, debido a la ausencia de luz lunar que normalmente dificulta su visibilidad.
“Luna nueva significa completamente oscura la superficie de la Luna. Es un momento que sirve mucho si queremos observar objetos de cielo profundo, como la nebulosa de Orión, la galaxia de Andrómeda o algunos cúmulos de estrellas”, detalló.
El 25 de marzo se presentará el cuarto creciente, cuando la Luna comienza nuevamente a iluminarse y su brillo aumenta progresivamente, permitiendo otra vez apreciar su paisaje característico.
Además de las fases lunares, marzo incluye la lluvia de meteoros Normínidas, prevista para el 14 de marzo. Aunque se trata de un evento modesto, con alrededor de seis meteoros por hora, puede ser visible durante las horas previas al amanecer para quienes se encuentren en zonas oscuras y despejadas.

Otro fenómeno destacado será la conjunción entre la Luna, Marte y Mercurio el 17 de marzo. Mercurio suele ser difícil de observar debido a su cercanía con el Sol, pero la presencia de la Luna y Marte facilitará ubicar este conjunto planetario en el cielo durante la madrugada.
El 20 de marzo ocurrirá uno de los eventos astronómicos más conocidos: el equinoccio de primavera, que marca oficialmente el cambio de estación tras el invierno. Aunque en regiones tropicales como Colima las diferencias climáticas no siempre son evidentes, este momento representa un punto clave en el calendario astronómico anual.
Hacia el 26 de marzo, Marte alcanzará su perihelio, es decir, el punto de su órbita más cercano al Sol, lo que permite observarlo con mayor claridad bajo ciertas condiciones. Finalmente, ese mismo periodo traerá otro espectáculo visual cuando la Luna pase cerca del llamado cúmulo del Pesebre, una agrupación de estrellas situada en la constelación de Cáncer.

A lo largo del mes, otro objeto celeste destaca por su facilidad de observación: el planeta Júpiter. De acuerdo con Arceo Díaz, su posición elevada en el cielo lo aleja de las zonas más contaminadas por la atmósfera y la luz artificial, lo que facilita apreciar incluso el movimiento de sus lunas naturales.
“Es un gran mes para observar Júpiter. Está bastante alto en el cielo, lo que significa que está lejos de la zona del horizonte donde la contaminación atmosférica y la contaminación de luz dificultan la observación. En Júpiter podemos ver casi cualquier día el movimiento de sus satélites naturales, las lunas galileanas”, señaló.

Para el especialista, estos fenómenos son recordatorios de que el cielo siempre ofrece algo que observar, incluso cuando no existen eventos extraordinarios. En ese sentido, invitó a la población a mirar con mayor frecuencia el firmamento y aprovechar las oportunidades que brindan las efemérides astronómicas para acercarse al conocimiento del universo.
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