MANZANILLO.- La fuerte marejada registrada por el paso de Rachel provocó que el agua del mar ingresara hasta la laguna de La Boquita, afectando accesos, ramadas y restaurantes de esta zona turística de Manzanillo, informó Salvador Zárate Ortiz, comerciante y encargado del restaurante Eureka.

En entrevista con AFmedios, Zárate explicó que durante el momento de mayor intensidad las olas alcanzaron niveles que impidieron prácticamente trabajar a los establecimientos ubicados frente a la playa.

“El mar llegó a pasar a lo que viene siendo la laguna. Eso afectó tanto el paso y la entrada a los restauranteros; no podíamos trabajar”, relató.

Un día después, señaló, la marea disminuyó y los establecimientos pudieron comenzar a trabajar nuevamente, aunque las condiciones en la playa todavía no permiten desarrollar las actividades con normalidad.

“Ya ahorita, el día de hoy, bajó la marea. Se puede trabajar dentro de lo que son los restaurantes; no se puede trabajar en la playa, pero ya vamos de los daños más grandes al menor. Ya podemos trabajar”.

Daños implicarán gastos para los comerciantes

Aunque inicialmente calificó las afectaciones como relativamente menores, Zárate reconoció que algunos daños requerirán una inversión importante para su reparación.

Además de afectaciones a la infraestructura, el mar dejó acumulaciones de hierba seca, basura y piedras, así como desniveles y vados ocasionados por el ingreso del agua hacia la laguna.

Explicó que la situación se complicó porque previamente el huracán Polo había retirado una cantidad importante de arena de la playa.

“Polo nos dejó como unos medio metro abajo del nivel normal de arena. Entonces, por eso el mar está más recorrido ahorita”, explicó.

El comerciante confió en que paulatinamente la propia dinámica de la playa permita recuperar arena y reconstruir el bordo natural que sirve como protección frente al oleaje.

Marina cerró temporalmente la playa

Zárate señaló que durante la contingencia no tuvieron contacto con Protección Civil en esa zona, pero sí acudió personal de la Marina, que determinó cerrar temporalmente el acceso a la playa mientras pasaba el periodo de mayor riesgo.

Durante los momentos más intensos, agregó, la laguna quedó prácticamente comunicada con el mar y su nivel aumentó considerablemente.

Pese a enfrentar dos fenómenos en pocos días, consideró que el saldo pudo haber sido mayor.

“Gracias a Dios, por los dos meteoros que llegaron, uno muy fuerte no nos hizo mucho daño, aunque sí afectó. El otro, a los cuatro o cinco días, viene y te golpea también con olas y eso dañó hasta cierto punto un poquito más. Pero haciendo cuentas, nos fue muy bien”, expresó.

Octubre, el mes que más preocupa a comerciantes

Para Salvador Zárate, una de las principales lecciones que dejan Polo y Rachel es que ningún ciclón genera exactamente las mismas afectaciones, lo que dificulta anticipar dónde golpeará con mayor fuerza el mar.

Consideró que una medida que pueden adoptar los comerciantes es reforzar sus estructuras, aunque reconoció que el comportamiento del oleaje puede cambiar de un fenómeno a otro.

Lo fundamental, dijo, es mantenerse preparados durante septiembre y particularmente en octubre, mes que identificó como el de mayor preocupación para quienes trabajan en esta zona de Manzanillo.

“Ya sabemos que septiembre, octubre, y que octubre es el más peligroso para nosotros aquí en Manzanillo; pues estar prevenidos”, señaló.

De acuerdo con Zárate Ortiz, en el tramo de La Boquita hacia Club Santiago existen alrededor de 11 negocios frente a la playa, cuyos comerciantes permanecen atentos al comportamiento del mar mientras realizan labores de limpieza y recuperación tras las recientes marejadas.

Derechos Reservados AF