COLIMA.- En el marco del Día del Trabajo, integrantes del movimiento Ruta 28-30, adheridos a la sección 6 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, se manifestaron en el centro de Colima para exigir una jubilación digna, condiciones laborales justas para el magisterio y traslados seguros. La movilización reunió a docentes en activo, jubilados y pensionados, quienes alzaron la voz para denunciar el deterioro de la seguridad social, la precarización salarial y el aumento de cargas administrativas que, aseguran, afectan directamente su labor educativa.
Durante el posicionamiento, representantes del movimiento señalaron que esta acción no responde a un acto aislado, sino a una “conciencia colectiva” ante problemáticas estructurales que enfrentan los trabajadores de la educación. Entre las principales demandas destacan el restablecimiento de la jubilación por años de servicio —28 años para mujeres y 30 para hombres—, así como la revisión del régimen de pensiones administrado por el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, el cual, afirmaron, ha dejado de garantizar certidumbre en el retiro.
“Hoy, desde el corazón del magisterio colimense, alzamos la voz como parte del movimiento Ruta 28-30, no como un acto de rebeldía aislada, sino como un acto de conciencia colectiva”, expresaron durante el acto público.
Los manifestantes denunciaron que las reformas al sistema de pensiones han afectado a la mayoría del gremio, señalando que cerca del 80% de los trabajadores se encuentran bajo el esquema de cuentas individuales, lo que limita sus posibilidades de obtener una pensión digna. Asimismo, exigieron mejoras sustanciales en los servicios de salud, señalando desabasto de medicamentos, falta de especialistas y condiciones precarias en clínicas de municipios como Manzanillo y Tecomán.
“La ley del ISSSTE debe garantizar un retiro digno, servicios de salud de calidad y prestaciones justas. Pero en los últimos años las reformas han debilitado esos derechos, dejando de ser una garantía para convertirse en incertidumbre”, se señaló en el posicionamiento.
Como parte de su argumentación, el movimiento presentó resultados de una encuesta interna aplicada a docentes, en la que el 97% manifestó que su salario es insuficiente frente al aumento del costo de vida, mientras que el 98.9% desaprobó los servicios de salud. Además, el 70% reportó altos niveles de estrés derivados de factores como inseguridad en traslados, sobrecarga administrativa y condiciones laborales adversas.
“Los testimonios son desgarradores y denuncian un sistema en estado de abandono. Hay desabasto de medicamentos, inexistencia de especialistas y esperas de hasta ocho meses para consultas”, indicaron voceros del movimiento.
Otro de los puntos centrales fue la inseguridad en los traslados, particularmente en la autopista Colima-Manzanillo, donde docentes enfrentan riesgos constantes debido a obras, tráfico y accidentes. También denunciaron falta de empatía por parte de autoridades educativas ante retrasos derivados de estas condiciones.
En el ámbito sindical, los inconformes señalaron una desconexión entre la base trabajadora y la dirigencia formal, destacando que el 77% de los encuestados no se siente representado. Afirmaron que el movimiento Ruta 28-30 surgió precisamente ante la falta de defensa efectiva de los derechos laborales por parte de la estructura sindical.
“Existe una crisis de legitimidad profunda. Se percibe un sindicato más interesado en acuerdos políticos que en la defensa de las maestras y los maestros”, afirmaron.
Por su parte, representantes de jubilados y pensionados respaldaron la movilización y sumaron demandas como el pago de pensiones en salarios mínimos en lugar de UMAs, la construcción de un hospital general del ISSSTE en Colima y la implementación de un bono anual para el sector.
“Seguiremos luchando para mejorar nuestras condiciones. Nuestro salario se ha visto afectado por el incremento en los precios de la canasta básica, y necesitamos medidas concretas que garanticen nuestro bienestar”, expresaron.
La jornada concluyó con consignas dirigidas a las autoridades, reiterando que el 1 de mayo no es una fecha de celebración, sino de lucha. Los participantes advirtieron que continuarán organizándose para exigir cambios estructurales en el sistema de pensiones, salud y condiciones laborales del magisterio.
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