Los trabajos que no desaparecerán por la IA son aquellos donde la gente deba pensar, idear, proponer e inventar: Experto

Trabajar la divergencia, entrenar la inteligencia y la comprensión, son elementos indispensables para desarrollar el pensamiento crítico, dijo Pablo Romero Ibáñez, investigador independiente de Colombia, en su conferencia “Habilidades y estrategias para el desarrollo del pensamiento crítico en el aula”, impartida a profesores de la Universidad de Colima, como parte de las Jornadas Académicas 2026.

Hoy como nunca, dijo Romero Ibáñez, “vivimos una época en la que hay muchas dudas acerca de lo que escuchamos, vemos y leemos. En ese sentido, cada vez resulta más importante el desarrollo del pensamiento crítico, tanto en el sistema escolar, universitario, como en la familia y, por qué no, en el mismo estado en el que habitamos. Pero no nacemos con esa capacidad, es algo que se aprende; es decir, los padres de familia no traen a este mundo un niño analítico y crítico, éste se forma en casa y en las escuelas”.

Es allí, dijo, donde entra la responsabilidad de los profesionales de la educación: “¿Se acuerdan que tuvimos una época en la que el pensamiento crítico, la capacidad de análisis, lo trabajaban áreas como la filosofía, la sociología y las humanidades? Pues bueno, hoy no, hoy es responsabilidad de todas las áreas del sistema escolar el que los estudiantes desarrollen esa capacidad de analizar y criticar una realidad y la capacidad de proponer, de crear e innovar”.

De hecho, comentó que presidentes de empresas como Amazon, han señalado que las únicas profesiones que no van a desaparecer son aquellas donde la persona sea capaz de analizar la realidad de manera crítica, proponer, idear, transformar e inventar. “¿Por qué? Porque las actividades operativas, rutinarias, cada vez más son reemplazadas por el campo de lo digital, de lo tecnológico y de la inteligencia artificial”.

¿Qué es un aula de clase?

Para el investigador universitario, es fundamental concebir el aula como una micro-sociedad en la que convergen distintas formas de pensamiento, ideologías políticas y religiosas, contextos y concepciones culturales. Desde esta perspectiva, propuso fortalecer la capacidad de analizar y cuestionar conceptos y situaciones desde la propia realidad de cada persona, ya que esto permite a las y los estudiantes desarrollar un pensamiento crítico más sólido.

“¿Cómo se desarrolla esta aula? Transformemos las metodologías y los dictados de clases por preguntas, dilemas. Esto siempre será un detonador y activador del pensamiento crítico; activa la capacidad de incertidumbre, de interrogación, de análisis, crítica, y pone a pensar a nuestros estudiantes, porque no todos ven un mismo problema desde un mismo lugar”.

Cómo profesor -les compartió-, se tiene la tarea de investigar y utilizar estrategias para exponer un tema, “pero qué tal si en lugar de llegar con un tema ya preparado llegamos con un dilema, por ejemplo, el de la película Lucy, donde se nos dice que el ser humano solo utiliza el 10% del cerebro. Como profesores, llegaremos con una investigación ya hecha, pero solo haremos la pregunta”.

Y como vivimos en la era digital, propuso pedirles a los estudiantes preguntarle a ChatGPT, Perplexity, Fact Check o donde puedan verificar esa información. Una vez hecho eso, comentó, se les pedirá a los estudiantes debatir la información que cada uno obtuvo desde sus teléfonos o computadora, y se les preguntará qué opinan de ello. “Después les pueden proponer investigar con otros profesores que sepan más del tema, en libros o diferentes fuentes que les permitan tener evidencias para comprobar o refutar el mito o dilema”.

Esta forma de trabajo, dijo, no solo les permitirá tener “una experiencia intelectual disciplinada que les permite tomar decisiones informadas y solucionar problemas, impulsando así la curiosidad, la duda y la construcción de una nueva propuesta, sino que les permitirá entender que el trabajo en equipo enriquece el conocimiento y el pensamiento, ya que dentro del grupo habrá diversas posturas, creencias, y ésa es una de las mayores riquezas”.

Así pues, dijo, “una clase debería ser un ensayo, no un tratado. Los tratados dan todo por concluido, los ensayos no. ¿Qué caracteriza un verdadero ensayo?, que es la fusión perfecta entre la literatura, el arte, la técnica y la ciencia. Y cuando terminas de leer un ensayo terminas con hambre, con apetito y con ganas de seguir leyendo sobre el tema del ensayo”.

Activar el pensamiento crítico y la capacidad de argumentar

En el siglo XXI, comentó, la educación tiene cuatro pilares esenciales: Comprender, Pensar, Innovar y Desarrollo humano. “Hoy estamos hablando del segundo pilar, entonces qué sucede, que el dilema y la pregunta nos ayudan a desarrollar el pensamiento analítico y crítico, y la comprensión- ¿La comprensión de qué?, de lo que percibimos en nuestra realidad cotidianamente, de la diversidad, de la diferencia y de la riqueza del mundo donde habitamos”.

“Cómo ha cambiado la realidad, que ahora el mejor estudiante ya no es el que más cosas sabe, sino aquel que sabe qué hacer con aquello que sabe, el que gestiona y administra mejor el conocimiento. Mira, tú encuentras personas con pregrado, especializaciones, maestría y doctorado y su vida es un desastre. Y uno dice, ¿cómo es que alguien con tanto estudio es un desastre? Porque no ha comprendido lo esencial: que el mundo de hoy cada vez pide menos personas que sepan cosas, pero sí sujetos que sean capaces de administrar el conocimiento”, destacó.

“Si en nuestras sociedades latinoamericanas formásemos más en el análisis del pensamiento crítico, no tendríamos que irnos a los golpes o darnos en la jeta, porque el otro piensa diferente a mí y no lo tolero. No tendríamos que ver hogares destruidos ni amistades destruidas por ideologías políticas o religiosas”, finalizó.

La conferencia completa la pueden ver nuevamente en:
https://www.youtube.com/@DiGeDPA/videos

También puede consultar el canal el canal de YouTube del investigador:
https://www.youtube.com/@pablopedagogo