COLIMA.- Hay ausencias que pesan más que cualquier presencia, y la de Leslie Alejandra Flores Larios es una de ellas. Este mural nos detiene el paso para recordarnos que, tras una fecha y lugar de desaparición (01 de marzo de 2017 en Villa de Álvarez), hay un rostro, una mirada joven y una vida que no debió ser interrumpida.
Las flores de colores que rodean su retrato contrastan profundamente con la crudeza de su búsqueda.
Es un intento amoroso de la comunidad por mantenerla viva, por decir que su esencia no se ha marchitado a pesar del tiempo y la incertidumbre.
«Me pregunto cuánto se muere de la humanidad cada vez que la humanidad mata.»
— Alma Delia Murillo
Esta frase, plasmada bajo su nombre, es una herida abierta. Nos confronta con una realidad compartida: cada vez que alguien falta, todos perdemos una parte de nuestra propia humanidad.
El mural ubicado en el cruce de las calles V. Carranza y Dr. Miguel Galindo de la zona centro de Colima es, en última instancia, un acto de resistencia; es la «raíz que no desaparece», recordándonos que mientras alguien pronuncie su nombre y mire su rostro en una esquina, su historia seguirá exigiendo una respuesta.
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