La ciencia detrás
Por: Efrén MURILLO ZAMORA
Un balazo y un infarto parecen no tener nada en común. La ciencia dice lo contrario. En 2025, los homicidios se ubicaron entre las diez principales causas de muerte en México, y entre las seis primeras en hombres, según cifras preliminares del INEGI.
En días recientes, una nota de este medio periodístico indicó que julio registró apenas 20 homicidios en Colima, la cifra mensual más baja en once años, aunque las autoridades reconocieron que la tasa por cada 100 mil habitantes sigue siendo de las más altas del país. Solemos hablar de estas cifras como un problema de seguridad pública. Y lo es. Pero también es, de manera menos visible, un problema de salud pública.
La violencia y las enfermedades crónicas, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, que siguen siendo las principales causas de muerte en el país, comparten un terreno común. No son fenómenos aislados. Crecen en los mismos entornos de pobreza, desempleo, vivienda precaria, acceso desigual a servicios de salud, y fragmentación del tejido social.
Hay algo más que las conecta y que rara vez se menciona. Vivir en un entorno de violencia sostenida genera estrés crónico. El cuerpo no distingue bien entre una amenaza puntual y una que se repite todos los días. Cuando el estrés se vuelve constante, el organismo acumula lo que la ciencia llama carga alostática, es decir, el desgaste fisiológico de mantener encendidas las alarmas internas durante demasiado tiempo. Este mecanismo se asocia con inflamación persistente y mayor riesgo cardiovascular. Es decir, la violencia no solo mata de forma directa. También puede enfermar de forma indirecta a quienes viven cerca de ella, la temen, o simplemente habitan un entorno donde es frecuente.
La carga también tiene un peso económico. Según el Índice de Paz México 2026, del Instituto para la Economía y la Paz, la violencia costó al país 4 billones de pesos en 2025, alrededor del 11% de todo lo que México produce en un año. Y el costo no se reparte parejo. En Colima equivalió a 70 mil 123 pesos por habitante, el más alto del país y casi siete veces el de Yucatán. Ese dinero no desaparece, se desplaza. El gasto federal en contener la violencia representa apenas 5.2% del presupuesto, frente a 13.7% en salud y 15.4% en educación. Una comunidad que gasta más conteniendo la violencia y atendiendo sus consecuencias tiene menos margen para invertir en bienestar.
Esto tiene una implicación práctica. Si la violencia y las enfermedades crónicas comparten raíz social, atender esa raíz, mejorar condiciones de vida, fortalecer el tejido comunitario, ampliar el acceso a servicios de salud, no es resolver dos problemas por separado. Es prevención en dos frentes a la vez.
No se trata de minimizar la dimensión de seguridad de la violencia, que exige sus propias soluciones. Se trata de ampliar la mirada. La salud pública tiene algo que aportar a esta conversación, y ese algo empieza por reconocer que el bienestar de una comunidad no se mide solo en ausencia de enfermedad, sino también en ausencia de miedo.
Referencias
AF Medios. Julio registró 20 homicidios en Colima, la cifra mensual más baja en 11 años: Fiscal. https://www.afmedios.com/julio-registro-20-homicidios-en-colima-la-cifra-mensual-mas-baja-en-11-anos-fiscal/
Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Addressing Social Determinants of Health and Chronic Diseases. 2024. https://www.cdc.gov/health-equity-chronic-disease/social-determinants-of-health-and-chronic-disease/index.html
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Hacker K, Thomas CW, Zhao G, et al. Social Determinants of Health and Health-Related Social Needs Among Adults With Chronic Diseases in the United States, Behavioral Risk Factor Surveillance System, 2022. Prev Chronic Dis. 2024;21:E94. http://dx.doi.org/10.5888/pcd21.240362
Institute for Economics & Peace (IEP). Índice de Paz México 2026. https://indicedepazmexico.org/
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR) 2025. https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia/11054
Suglia SF, Sapra KJ, Koenen KC. Violence and cardiovascular health: a systematic review. Am J Prev Med. 2015;48(2):205-212. https://doi.org/10.1016/j.amepre.2014.09.013




















