El Buró Federal de Investigaciones (FBI), en coordinación con autoridades de Tailandia y otros países del sudeste asiático, intensificó operativos contra redes criminales dedicadas a fraudes digitales que han provocado pérdidas millonarias a ciudadanos de Estados Unidos.
De acuerdo con autoridades estadounidenses, estas estafas suelen iniciar con mensajes aparentemente inofensivos en redes sociales o aplicaciones de mensajería, donde los delincuentes construyen relaciones de confianza —románticas o de inversión— para después convencer a las víctimas de transferir dinero, generalmente en criptomonedas.
Detrás de estos fraudes operan complejos centros de estafa instalados en países como Tailandia, Camboya y Vietnam, donde incluso personas víctimas de trata son obligadas a trabajar bajo amenazas, siguiendo guiones diseñados para engañar a usuarios en el extranjero.
El subdirector adjunto de la División de Operaciones Internacionales del FBI, Scott Schelble, calificó estas operaciones como “fraudes a escala industrial”, al señalar que combinan delitos de ciberdelincuencia, lavado de dinero y tráfico de personas. Tan solo en Estados Unidos, las pérdidas ascienden a miles de millones de dólares cada año.
Uno de los esquemas más comunes es el llamado “pig butchering”, donde los estafadores ganan la confianza de sus víctimas durante semanas o meses antes de inducirlas a realizar inversiones falsas, mostrando plataformas aparentemente legítimas con ganancias ficticias. Al intentar retirar el dinero, las víctimas son obligadas a depositar más fondos hasta que la plataforma desaparece.
Como parte de la respuesta, el FBI ha cambiado su estrategia para enfocarse no solo en individuos, sino en desmantelar las redes completas. Esto incluye rastreo de transacciones en blockchain, congelamiento de cuentas y colaboración con bancos y plataformas digitales.
En Tailandia, una fuerza de tarea conjunta con la policía local ha permitido el aseguramiento de más de 8 mil teléfonos y mil 300 discos duros, así como la detención de al menos 21 personas vinculadas a estas actividades. Además, la empresa tecnológica Meta eliminó más de 150 mil cuentas relacionadas con estas redes.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que, a través de la “Scam Center Strike Force”, se han logrado congelar y asegurar más de 580 millones de dólares en criptomonedas vinculadas a estos fraudes.
Autoridades destacaron que la cooperación internacional es clave, ya que estas organizaciones operan en múltiples países y suelen reubicarse rápidamente para evadir la ley.
El FBI exhortó a posibles víctimas a cortar comunicación de inmediato, contactar a sus instituciones financieras y reportar los hechos, ya que una denuncia rápida puede permitir recuperar parte del dinero antes de que sea completamente lavado.
Pese a los avances, autoridades advirtieron que mientras estas actividades sigan siendo altamente lucrativas, las redes criminales continuarán evolucionando y buscando nuevas víctimas a nivel global.





















