El uso de dispositivos digitales en niños, niñas y adolescentes (Parte 2)
Por: Daniela González Sánchez
Lo recomendable es que cada familia tenga reglas específicas, que se adecuen a su estilo de vida, pero algunas sugerencias básicas serían:
- Establecer tiempos de uso y comprobar que se cumplan. Considera todas las pantallas a las que puede acceder tu hijo(a). Evalúa cuanto tiempo se le permitirá frente a pantallas -en general o por cada dispositivo- y crea un horario. Incluye su opinión y lleguen a acuerdos. Que estos acuerdos queden por escrito, y colóquelo en un lugar visible.
- Evitar el uso de pantallas durante la realización de otras tareas como las escolares o los quehaceres de casa, así como su uso desde dos horas antes de la hora de dormir.
- Usar los dispositivos permaneciendo en lugares de uso común de la casa (en la sala, por ejemplo). Esta medida es especialmente importante antes de la adolescencia.
- Acordar medidas de seguridad, como: no publicar ni enviar datos personales o ubicación. Revisa las fotos o videos que podrían subir y cuáles no, explicando el porqué. Revisa los ajustes de privacidad en sus perfiles de redes sociales.
- No seguir instrucciones, retos o peticiones de personas con las que se comunique en línea. Preguntarle a un adulto de confianza si tienen dudas sobre qué tan apropiada es una solicitud.
- Fomentar el respeto. No decir cosas que podrían herir o afectar a otros, y comunicar si alguien le hace comentarios hirientes.
- Utilizar herramientas de control parental y filtros de contenido como una opción adicional de seguridad.
Es importante tener una conversación especial sobre este tema, presentarles las nuevas normas, explicar los motivos por los que se crearon, pedir sus opiniones y considera la posibilidad de negociar con ellos.
Notemos que ninguno de estos puntos habla de “revisar” su celular o dispositivos. Este es un tema delicado, ya que se puede considerar una intromisión a su privacidad -a la cual todos tenemos derecho-; además, pensemos en que eventualmente, lo que aprenderá es a esconder cosas de sus padres: borrar mensajes, archivar conversaciones, eliminar historial, crear cuentas adicionales, etc.
Otro punto a considerar, es el acceso que los niños y niñas pueden tener a dispositivos de otras personas. Por ejemplo, cuando prestamos nuestro celular sin supervisión. Es común que el niño o niña acceda a contenidos no apropiados por “accidente” (pornografía, violencia, terror), cuando mamá o papá le prestó su celular. Los filtros, controles parentales y horarios no cumplirán su función si ellos tienen acceso a otros aparatos.
Finalmente, es importante enseñar con el ejemplo. Como adultos debemos ser congruentes con lo que les pedimos a nuestros niños, niñas y adolescentes. Usemos de manera mesurada los dispositivos electrónicos que tenemos, asignemos tiempos y espacios para otras actividades individuales o en familia, y ofrezcamos alternativas de entretenimiento y de convivencia (materiales para manualidades, deportes, actividades extracurriculares, juegos de mesa).
Daniela González Sánchez
Licenciada en Psicología por la UDC. Experiencia en el trabajo con niños, niñas y adolescentes. Actualmente Residente en Psicoterapia Infantil (UNAM).


















