El uso de dispositivos digitales en niños, niñas y adolescentes (Parte 1)
Por: Daniela González Sánchez
En la actualidad nos enfrentamos a una cotidianidad en donde el acceso a dispositivos digitales es cada vez más fácil y ocurre desde edades más tempranas, en consecuencia, una de las problemáticas más expresadas por padres y madres de niños y adolescentes giran en torno a esto: “no me hace caso cuando está viendo su celular”, “no quiere hacer nada más que jugar videojuegos”, “no hace su tarea porque se distrae viendo videos”, etc.
Comencemos con una pregunta muy frecuente, ¿a qué edad es adecuado que un niño o niña use un dispositivo móvil? De acuerdo con el autor Serge Tisseron, el uso debería establecerse de la siguiente manera:
- Sin pantallas antes de que cumpla 3 años (esto incluye la televisión)
- Sin consola de juegos personal antes de los 6 años
- Sin acceso libre a internet antes de los 9 años (es decir, jugar juegos que no requieran conexión a internet o ver contenido de internet seleccionado previamente por el adulto)
- Acceso a redes sociales hasta después de los 12 años
Por su parte, el autor Óscar González sugiere que el primer celular propio se otorgue alrededor de los 14 años. Y que, si se necesita mantener comunicación antes de esa edad, entonces se les proporcione uno que solo tenga esas funciones (llamadas y mensajes) y no un smartphone.
¿Qué hacer cuando ya tienen acceso?
Así como los hijos necesitan aprender a hablar, a leer o a hacer quehaceres de la casa, también es necesario enseñar el uso responsable de los dispositivos y del internet.
Como dice la frase: información es poder. Por eso, a mamá y a papá les toca mostrar interés en los intereses digitales de sus hijos e hijas: que juegos les gustan, que redes sociales usan, que contenido consumen y que contenido suben o publican ellos. Es más probable que tu hijo o hija te comparta voluntariamente lo que hace en internet si muestras genuina curiosidad e interés, reconociendo lo que pude ser divertido o entretenido.
Después toca investigar y aprender: ¿El juego implica tener contacto con otras personas (conocidas o desconocidas)?, ¿De qué hablan las personas que sigue en internet? (youtubers, tiktokers, influencers, etc.), ¿Qué configuraciones de privacidad ofrece cierta red social y como se recomienda que se utilice con menores de edad?, ¿Cuáles son los posibles riesgos a los que podría estar expuesto mi hijo o hija?, y cualquier otro aspecto que consideres importante. Con toda la información, habrá que elaborar un plan, que incluya advertir de los riesgos, establecer pautas y límites, sin que se convierta en regaños o castigos.
Entonces, ¿Cuáles deberían de ser esas normas o límites? Te compartiré algunas sugerencias en la siguiente publicación.
Daniela González Sánchez
Licenciada en Psicología por la UDC. Experiencia en el trabajo con niños, niñas y adolescentes. Actualmente Residente en Psicoterapia Infantil (UNAM).

















