COLIMA.- El trauma colectivo derivado de hechos violentos y situaciones de pánico social está dejando secuelas emocionales profundas en la población y debilitando el tejido comunitario. Así lo expuso la psicoterapeuta Edith Oleiva Salazar Gómez en entrevista con AFmedios, donde analizó las consecuencias psicológicas que generan este tipo de acontecimientos y la importancia de atenderlos de manera oportuna.
Con 24 años de experiencia en el campo clínico y trayectoria en ámbitos social, comunitario, educativo y organizacional, la especialista —originaria de Colombia y radicada en Colima desde hace más de siete años— explicó que estas experiencias no solo afectan a individuos, sino al entramado completo de una comunidad.
“Vamos a entender el trauma como un evento que supera la capacidad de solución bajo nuestras condiciones emocionales o conductuales”, señaló. En el caso del trauma colectivo, dijo, se trata de “aquel evento catastrófico que genera un siniestro en la persona, en el grupo o en la comunidad y por ende está afectando todo el tejido social”.
Durante la charla se hizo referencia a los acontecimientos del pasado 22 de febrero, cuando una situación de alarma generó pánico colectivo en Colima y en gran parte del país.
La especialista describió cómo la desinformación y la reacción en cadena provocaron angustia generalizada: personas varadas en carretera, compras masivas en establecimientos y una sensación extendida de incertidumbre.
“El mayor temor era: ¿dónde están los seres que amo?”, expresó, al subrayar que el miedo, aunque es una emoción primaria y mecanismo natural de supervivencia, puede transformarse en ansiedad cuando no se regula.
Salazar Gómez explicó que la crisis, etimológicamente vinculada al término griego que alude a decisión u oportunidad, puede convertirse en crecimiento o en un deterioro mayor, dependiendo de los recursos internos y externos disponibles.
“Lo que yo no controlo me descontrola”, afirmó, al advertir que la acumulación de eventos —pandemia, violencia, incertidumbre internacional— genera la percepción de “no habernos levantado cuando ya estamos recibiendo otro golpe”.
En términos clínicos, detalló que existen traumas agudos, complejos y secundarios. El trauma agudo se asocia a un evento aislado; el complejo, a situaciones repetidas en el tiempo que dejan huellas persistentes en lo que denominó “arquetipos mentales”; y el secundario, a la afectación indirecta por exposición constante a información o vivencias de otros.
Estas memorias pueden detonar reacciones como hipervigilancia, taquicardia, hiperventilación o evitación social.
La psicoterapeuta enfatizó la importancia de la respiración consciente como herramienta inmediata de regulación.
“Tu mente tiene que ayudarte a controlar tu cuerpo”, indicó, al recomendar inhalaciones profundas para estabilizar el ritmo cardiaco y oxigenar adecuadamente el cerebro ante una situación de shock.
También llamó a evaluar siempre la “escena segura” antes de intervenir y a brindar primeros auxilios psicológicos básicos, especialmente en contextos comunitarios.
En cuanto a las secuelas, explicó que después de un evento traumático pueden aparecer signos y síntomas que, si persisten más de uno a tres meses, podrían configurar un trastorno de estrés postraumático.
Alteraciones del sueño, inapetencia, irritabilidad, aislamiento o miedo constante son indicadores de alerta.
“Si pasa un mes puede ser consecuencia postraumática; si pasan dos o tres meses ya es un indicador clínico”, precisó.
En el plano colectivo, subrayó la necesidad de reconstruir el tejido social mediante la empatía y la responsabilidad compartida.
“Una angustia sola abruma mucho, pero una angustia compartida puede hacerse más tolerable”, afirmó, al sugerir espacios familiares, vecinales, académicos y culturales para dialogar sobre lo vivido.
Destacó que la empatía no se limita al saludo, sino a comprender la necesidad del otro sin invadirlo.
Asimismo, advirtió sobre el papel de la desinformación y el efecto multiplicador de redes sociales.
“No generemos una red expansiva de desinformación”, pidió, recomendando verificar fuentes antes de compartir contenido alarmista. En su opinión, la prudencia es una forma de sabiduría que protege a la comunidad.
Como guía práctica, enumeró cinco pasos ante un evento crítico:
1.- Evaluar la seguridad del entorno
2.- Controlar pulso y respiración
3.- Canalizar las emociones sin negarlas
4.- Acompañar con firmeza y calma a quienes estén cerca5
5.- Evitar difundir información no confirmada.
“Siempre habrá una salida mientras haya vida”, sostuvo.
Finalmente, indicó que, si el acompañamiento comunitario no es suficiente, es pertinente acudir a profesionales de la salud mental, ya sea psicólogos, psiquiatras o médicos.
Sin embargo, recalcó que un gesto humano básico —un abrazo, una escucha atenta— puede marcar la diferencia en momentos de crisis.
“Los psicólogos no damos consejos; orientamos desde la ciencia y desde la conciencia”, puntualizó.
«Y yo llamo ese amor ‘coco’, yo conozco, yo comparto, yo coopero lo que empieza con «Co» entonces muchos pacientes a veces en terapia, refieren que se necesita aplicar el método ‘coco’… ¿Cómo es el amor coco? Conoce, comparte, coopera, comunica, todo lo que empiece por co entonces coco, entonces lo asocio también con Colima y ese término lo saqué aquí en Colima para poder identificar que yo no me tengo que esconder».

«Si algo me dolió, si algo me impactó, si algo me afectó, platícalo no te quedes callado, el silencio es peor que un ruido interno».
El mensaje final, dijo Salazar Gómez, es que la fortaleza colectiva no surge de la negación del miedo, sino de su reconocimiento y regulación consciente, apostando por una cultura de empatía, autocuidado y apoyo mutuo para enfrentar los desafíos sociales que impactan la salud mental de la comunidad.
«Yo creo que toda historia vivida, debe ser una lección aprendida, y cuando tu no aprendes la lección, la vida te la repite. Y no estoy hablando propiamente de una catástrofe o un trauma, estoy hablando de tu historia, todos tenemos una historia vivida y sentida, pero tu historia debe ser luz, fuerza y esperanza para muchos en esta humanidad o en el lugar donde tú te encuentres», concluyó.
Derechos Reservados AF




















