Derechos, justicia y acción

Socializando Datos
Por: Balvanero BALDERRAMA GARCÍA

balvanero@gmail.com / @Balvanero.B

Recientemente, dialogaba con una mujer, profesionista, a propósito del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora el 8 de marzo y se identifica con el hashtag #8M.

Hilvanando el diálogo sobre luchas y logros, su reflexión derivó hacia la incorporación de las mujeres a las diferentes áreas laborales, pero -y en esto fue enfática- sin dejar de tener “la responsabilidad” del aseo de sus casas, la preparación de los alimentos y el cuidado de hijas e hijos.

No era en tono de queja, pero sí un compartir sobre el porqué de esta enraizada manera de entender los roles de género.

Es una realidad que las mujeres participan cada vez más en actividades laborales remuneradas. De hecho, Colima se posicionó como la entidad con mayor participación económica de mujeres de 15 años y más, con un 56.6 por ciento (INEGI, ENOE, tercer trimestre de 2025).

Siguiendo con la misma fuente, a nivel nacional la tasa de participación femenina se ubicó en 45.7 por ciento, mientras que la de los hombres fue de 74.1 por ciento; la brecha en este aspecto es de poco menos de 30 puntos porcentuales. Otro dato relevante: del total de mujeres ocupadas, más de la mitad (55.9 por ciento) se encontraba en la informalidad.

Este año, el lema propuesto por la ONU Mujeres es: Derechos, justicia y acción para todas las mujeres y niñas. No cabe duda de que aún hace falta avanzar tanto en la reflexión como en las acciones que se deben emprender, en todos los ámbitos, para que esto sea una realidad.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) indicaba en una publicación que el #8M no es privativo de un solo día, dado que la igualdad no se construye en 24 horas. Se construye cuando se escucha a las niñas, cuando se hace efectivo su derecho a crecer sin miedo; cuando son protegidas de las violencias y tienen las mismas oportunidades, cuando su desarrollo ocurre en entornos seguros

Lo anterior aplica para todas las mujeres, de todas las edades, en todos los lugares.

La igualdad y el respeto hacia todas las personas, sin importar características físicas o ideológicas, disminuyen la polarización, reducen las manifestaciones de odio, atienden las desigualdades e impulsan espacios libres y seguros. Propician escenarios de paz.