COLIMA.- En medio de la incertidumbre, la fe y el dolor, la tarde de este martes 24 de marzo se llevó a cabo una celebración eucarística en la parroquia de San Juan Pablo II, en el fraccionamiento Residencial Esmeralda, en la ciudad de Colima, convocada inicialmente para pedir por el regreso de Eduardo Ochoa Arias, quien había sido privado de la libertad desde el pasado viernes 13 de marzo en Tecomán.

La ceremonia, programada a las 19:00 horas y difundida también a través de redes sociales, reunió a decenas de personas que acudieron con la esperanza de encontrar consuelo ante la falta de información oficial sobre su paradero.

Eduardo Ochoa Arias era reconocido como un hombre de trabajo, dedicado a la producción y exportación de plátano, cuya labor contribuyó a posicionar el nombre de Colima dentro y fuera del país.

Durante días, la ausencia de datos sobre el avance de las investigaciones incrementó la angustia en su entorno, en un contexto donde la violencia y las desapariciones continúan marcando a la entidad.

La misa fue concebida como un acto de unidad, oración y exigencia social frente a un caso que permanecía sin esclarecerse.

Sin embargo, lo que inició como un acto de esperanza se transformó en un momento de profundo duelo.

Hacia el final de la celebración, el sacerdote Asahel Ochoa solicitó la presencia de un familiar cercano y, tras un breve diálogo, informó a los asistentes que el cuerpo de Eduardo Ochoa Arias había sido reconocido, confirmando su fallecimiento.

«Sabemos lo que Edy es, un hombre que puso también en alto su pueblo, su estado, un hombre de familia, sencillo, y nunca en ningún momento durante estos días, no ha habido una voz que se exprese en absoluto de ninguna manera mal. Ni de Edy ni de su familia».

«La familia me ha pedido a través de mi tío Ricardo, tío de Edy, me ha pedido comunicarles que es un hecho ha sido identificado pues el cuerpo de Edy», señaló el sacerdote.

La noticia generó consternación entre los presentes, quienes minutos antes mantenían la esperanza de su regreso. El llanto, tristeza y pesar se pudo observar en muchos rostros.

Hasta el momento, las autoridades no han emitido información oficial sobre este hecho, lo que añade incertidumbre a un caso que ha conmocionado a la sociedad colimense.

El llamado a no permanecer indiferentes ante este tipo de hechos se hizo aún más evidente tras la confirmación del deceso, en un entorno donde la exigencia de justicia y solidaridad social cobra cada vez mayor relevancia.

Convocan a misa por la paz y el regreso de Eduardo Ochoa Arias tras su privación de la libertad

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