Comprendiendo el consumo de sustancias psicoactivas en México. Parte 1
Por: Fernando QUILES LÓPEZ
En enero de 2025, en Tekit (Yucatán, México), una localidad de 11 500 habitantes, el joven Ismael Alejandro Aban Canché, conocido como el Güero, consumidor de drogas y diagnosticado con Esquizofrenia, pagó para que un amigo le consiguiera “cristal”.
Pero el amigo nunca le entregó la mercancía y dos semanas después, bajo los efectos del consumo de Metanfetaminas y armado de un machete, el Güero acudió a cobrar la deuda. No encontró a quien buscaba, solo a su abuela, Doña Candy, y atacó a ésta con el machete, para luego escapar. La anciana fue llevada al hospital, pero debido a las heridas recibidas, falleció horas después. La policía buscó al agresor en su casa, y ahí, según Leticia, su madre, éste se entregó voluntariamente a las autoridades.
Sin embargo, un grupo de enardecidos vecinos, arrebató de la patrulla al Güero, sin que la policía pudiera evitarlo y la turba lo condujo a la plaza, donde fue golpeado salvajemente, para luego ser rociado con gasolina y prendido. Esa noche, Ismael Alejandro quién vivía en condiciones de pobreza, falleció a los 22 años.
Más allá de ser una típica nota roja, amarillista o moralista, según la visión de cada lector, el evento sirve de referente para comentar, 3 cuestiones relacionadas con el consumo de sustancias psicoactivas.
- La población que abusa en el consumo de sustancias aumenta rápidamente. La oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito (UNODC), en su informe 2024, señala que a nivel mundial, existen 292 millones de personas que consumen sustancias psicoactivas ilícitas (el tabaco y alcohol se cuecen aparte). Cannabis, opioides, metanfetaminas, cocaína y éxtasis (en ese orden) son las de mayor consumo. El mismo informe señala, que en 10 años, el consumo aumentó 20 por ciento. Esto significa que de mantener la tendencia que lleva, para 2034, en el mundo habrán 58.4 millones de nuevos usuarios de drogas.
Tanto la encuesta nacional de consumo de drogas en estudiantes (México 2014), como la Encuesta nacional de consumo de drogas (México 2016), al igual que la oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito (UNEDC), revelan que México, al igual que en la mayor parte del mundo, se mantiene la tendencia de crecimiento en el número de personas que consumen sustancias psicoactivas legales e ilegales. Lo que supone también el crecimiento en personas con consumos abusivos de droga.
- Ante el problema del consumo abusivo de sustancias, la población mayoritariamente carece de información respaldada y actualizada, lo cual dificulta la verdadera comprensión del problema. En mi percepción, las estrategias gubernamentales implementadas para la prevención y tratamiento, han mostrado avances en cuanto al interés por modificar la legislación y actualizar las instituciones que lo atienden, pero ha existido descoordinación entre los organismos y niveles participantes. Por ejemplo, la campaña de comunicación preventiva hacia la población, no ha logrado situar la idea de que el abuso de sustancias es un asunto de salud pública, no de policías.
Otro de los conceptos centrales del problema donde falta socializar información entre la población, es reconocer que la causa del abuso no únicamente se trata de padres desobligados o una falta de disciplina en los jóvenes, sino que es una situación multifactorial compleja, donde están involucrados factores individuales, familiares y sociales.
Todavía una buena parte de la población, asocia el consumo de sustancias con problemas delincuenciales o de malos hábitos, y no como el problema de salud que en realidad es. Existe la percepción pública, de que en el consumidor que ha delinquido, resulta de mayor impacto castigarlo, que ayudarlo a reducir el consumo. Estudios han demostrado que tratándose de delincuentes consumidores, resulta más efectivo invertir en una política orientada a la prevención y reducción del abuso de sustancias, que enfocarse solo en la vía judicial. La mayoría de los consumidores habituales de sustancias, no cometen delitos.
Las investigaciones han demostrado suficientemente, que el consumo afecta procesos mentales, tales como: percepción de la realidad, toma de decisiones, gestión emocional y control de impulsos; y que muchas veces, estas afectaciones están detrás de las acciones violentas y /o delincuenciales. Pero en la población general, esto no se ha logrado posicionar, y permite que ocurran casos, como el de Tekit.
Un sector poblacional piensa, que la solución al consumo está en enfocarse exclusivamente en terminar con la producción y venta de drogas, sin embargo a largo plazo, países como Colombia, Uruguay y Finlandia entre otros, han demostrado que esta política resulta más cara, más desgastante y menos efectiva, que desarrollar una estrategia orientada a construir entornos y apoyos sociales, laborales y escolares para los jóvenes, como lo está planteando (con todo y sus fallas) la política gubernamental mexicana desde 2018.
Hasta aquí concluye la primera parte de este artículo. En la siguiente entrega se abordará el panorama de los centros residenciales para el tratamiento de las adicciones en México y los desafíos que aún enfrenta el sistema de atención.
Fernando Quiles López es Licenciado en psicología, cursó la Maestría en Terapia Cognitivo-Conductual; desde hace 15 años atiende personas con abuso en el consumo de sustancias; trabaja en el Centro Ámbar; y es miembro del Colegio Oficial de Psicólogos del Estado de Colima.


















