MANZANILLO.- Integrantes del colectivo «Salvemos la Laguna» aseguraron que continuarán con las acciones para defender la Laguna de Cuyutlán y evitar que el proyecto de expansión del puerto hacia esa zona provoque daños irreversibles al ecosistema. Afirmaron que el desarrollo económico no debe ser un pretexto para deteriorar este cuerpo de agua.

Durante una rueda de prensa realizada la mañana de este jueves 16 de julio, participaron, entre otros, la exdiputada federal Claudia Yáñez Centeno, la representante de pescadores Carmen Velasco Chávez y los activistas Mariana Domínguez Álvarez y Héctor Lara Chávez, quienes señalaron que persisten preocupaciones ambientales, sociales y de seguridad que, a su juicio, requieren una evaluación más amplia del proyecto.

En ese contexto, recordaron que la modificación del proyecto para excluir la intervención directa en las Islas Cocodrilo fue resultado de la organización y participación de diversos sectores de la sociedad, entre ellos pescadores, salineros, investigadores, especialistas y organizaciones ambientalistas.

Al dar lectura a un comunicado, Mariana Domínguez sostuvo que el proceso de consulta pública no incorporó de manera suficiente diversas observaciones técnicas, científicas, jurídicas y sociales presentadas por ciudadanos y especialistas sobre la viabilidad ambiental del proyecto.

Explicó que uno de los principales temas planteados fue el dragado del Vaso II de la Laguna de Cuyutlán, sobre el cual especialistas han advertido posibles afectaciones a la dinámica hidrológica del humedal, la remoción de sedimentos, la alteración de hábitats y las consecuencias para actividades económicas tradicionales como la pesca y la producción salinera.

Asimismo, los integrantes del colectivo consideraron necesario que los beneficios ambientales atribuidos al proyecto sean respaldados por estudios científicos independientes, al señalar que la Manifestación de Impacto Ambiental reconoce la existencia de impactos permanentes sobre diversos componentes del ecosistema.

Precisaron que su postura no representa una oposición al desarrollo portuario ni al crecimiento económico del estado, sino que buscan que proyectos de esta magnitud cumplan plenamente con la legislación ambiental, estén sustentados en evidencia científica y garanticen procesos de participación ciudadana informados y transparentes.

Como parte de sus planteamientos, el colectivo presentó cinco solicitudes para fortalecer la protección integral de la Laguna de Cuyutlán:

Realizar una evaluación integral del riesgo derivado de la cercanía del proyecto con instalaciones de almacenamiento de hidrocarburos de Pemex.
Incorporar un estudio científico independiente sobre la posible liberación de metales pesados y otros contaminantes durante las labores de dragado.
Analizar los efectos que las obras podrían generar en la hidrodinámica de toda la Laguna de Cuyutlán.
Incluir en la evaluación ambiental los impactos asociados al crecimiento urbano, los patios de contenedores y la infraestructura logística vinculada al proyecto.
Reconocer que cualquier intervención en el Vaso II podría generar efectos sobre los Vasos III y IV, los cuales se encuentran protegidos por la Convención Ramsar.

Derechos Reservados AF