Bajo estricto resguardo militar, sepultan a Nemesio Oseguera Cervantes en Zapopan, Jalisco

JALISCO.- En un operativo que movilizó a las fuerzas federales desde el oriente hasta el poniente de la zona metropolitana de Guadalajara, este día se llevaron a cabo los servicios funerarios y la sepultura de Nemesio Oseguera Cervantes, identificado como líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Los restos del capo arribaron al cementerio particular Recinto de la Paz, ubicado en el municipio de Zapopan, tras un traslado de aproximadamente 40 minutos que atravesó los principales ejes viales de la ciudad, como Javier Mina, Juárez y Vallarta, hasta alcanzar la avenida Aviación.

El cortejo fúnebre, que partió de la agencia funeraria ubicada en el cruce de las calles Gigantes y Ejido, fue custodiado por un sólido convoy integrado por elementos de la Guardia Nacional, el Ejército Mexicano y la Policía Vial.

Al llegar al camposanto, situado en las inmediaciones de la Quinta Región Militar en la zona de La Mojonera, se observó el ingreso de una carroza de color gris que transportaba un ataúd de tonalidad dorada.

El ingreso de los restos fue seguido por un despliegue de al menos cuatro grúas cargadas con decenas de ofrendas florales enviadas por familiares y allegados; entre los arreglos destacaron una corona con la figura de un gallo y mensajes de agradecimiento, sumando un total aproximado de 30 coronas de gran tamaño.

La seguridad en el perímetro del cementerio se mantuvo sumamente rigurosa, con la presencia de vehículos blindados y artillados de la Policía Estatal y unidades militares apostadas en la avenida Aviación y Santa Margarita.

Debido a la naturaleza privada del recinto, el acceso a los medios de comunicación fue restringido, permitiendo únicamente el paso a los familiares más cercanos para una misa de cuerpo presente en la capilla interna antes de proceder a la inhumación.

Este evento marca el cierre del capítulo de Oseguera Cervantes, cuya muerte se registró tras un operativo en Tapalpa, donde resultó lesionado, y luego murió, durante su detención y posterior traslado a la Ciudad de México.

Tras los trámites correspondientes ante la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO) y la entrega del cuerpo en la delegación Cuauhtémoc, los restos regresaron a Jalisco para su última morada.

A diferencia de otros operativos históricos en la región, como el de Ignacio «Nacho» Coronel en 2010, este sepelio destacó por realizarse en una zona popular y bajo una custodia constante que se mantuvo expectante hasta la conclusión de los ritos religiosos en el poniente de Zapopan.

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