COLIMA.- En una jornada marcada por un hito histórico para la exploración espacial, este 1 de abril se concretó el lanzamiento de la misión Artemis II, un acontecimiento que no solo marca el regreso de vuelos tripulados hacia la órbita lunar después de más de cinco décadas, sino que también abre una nueva etapa en la carrera científica por comprender y habitar el espacio. En entrevista con Santiago Arceo Díaz, doctor en Ciencias con especialidad en Astrofísica, se abordaron tanto las efemérides astronómicas del mes como el alcance y relevancia de esta misión que ya es considerada un punto de inflexión para la humanidad.

El especialista explicó que el despegue ocurrió alrededor de las 16:36 horas, consolidándose como “un momento histórico” al tratarse del primer sobrevuelo tripulado hacia la Luna en aproximadamente 52 años. Este hecho cobra relevancia no solo por el tiempo transcurrido desde las misiones Apolo —realizadas entre 1969 y 1972—, sino también por el contexto tecnológico y científico actual, donde la exploración espacial vuelve a posicionarse como una prioridad estratégica para diversas agencias internacionales.

“Es la primera misión que va a ser un sobrevuelo tripulado después de casi cincuenta y dos años. Entonces es bastante tiempo, entonces es la primera… este lanzamiento del cual esperamos muy buenas noticias en los próximos días y también información científica valiosa”, señaló Arceo Díaz durante la conversación.

En paralelo a este acontecimiento, el astrónomo detalló las efemérides correspondientes al mes de abril, destacando que el mismo día del lanzamiento coincidió con la fase de luna llena, un fenómeno que permite observar a nuestro satélite natural en su máximo esplendor.

A lo largo del mes, se registrarán otras fases importantes como el cuarto menguante el 8 de abril, la luna nueva el día 15 y el cuarto creciente hacia el 22. Estas variaciones, explicó, no solo tienen un valor estético, sino también científico, ya que influyen en la visibilidad de objetos de cielo profundo.

Asimismo, abril ofrecerá eventos astronómicos de especial interés como la lluvia de estrellas Líridas, cuyo punto máximo se espera durante la madrugada del 22 de abril.

Este fenómeno, asociado a restos de un cometa observado desde hace aproximadamente mil 700 años, puede alcanzar tasas variables que van desde 15 hasta más de 100 meteoros por hora en condiciones excepcionales. Dos días después, el 24 de abril, se presentarán las Púpidas, lo que abre la posibilidad de observar hasta cerca de 40 meteoros por hora en conjunto.

“Ha habido ocasiones donde se pueden ver más de cien objetos por hora… los niveles normales son más bajitos, suelen ser cerca de unos quince o veinte objetos por hora, sin embargo, uno si tiene una cámara… puede registrar el paso de varios de estos objetos”, explicó el especialista, quien subrayó que estos fenómenos permiten incluso inferir la composición química de los materiales al analizar su color y duración al ingresar a la atmósfera terrestre.

Misión Artemis II

En cuanto a la misión Artemis II, el doctor Arceo Díaz detalló que su principal objetivo es ampliar los límites de la exploración humana en el espacio. La tripulación realizará un sobrevuelo alrededor de la Luna, alcanzando distancias superiores a los siete mil kilómetros de su superficie, sin realizar un alunizaje. Se estima que la misión tendrá una duración aproximada de diez días, durante los cuales la nave completará varias órbitas alrededor de la Tierra antes de dirigirse hacia la órbita lunar en una trayectoria en forma de “ocho”.

Uno de los aspectos más relevantes de esta misión es su enfoque científico. Entre los experimentos programados se encuentra el análisis de la interacción entre la radiación espacial y células vivas humanas, mediante el uso de cultivos celulares transportados a bordo. Esto permitirá comprender mejor los efectos del viento solar y los rayos cósmicos en el organismo, un conocimiento clave para futuras misiones de larga duración.

Además, se evaluarán factores como el estrés, el deterioro muscular por microgravedad y las alteraciones en los ciclos de sueño, todos ellos elementos críticos para determinar la viabilidad de estancias prolongadas fuera de la Tierra. Este conjunto de investigaciones forma parte de una estrategia escalonada que busca, en el mediano plazo, establecer presencia humana sostenible en la Luna y, posteriormente, en Marte.

El especialista enfatizó que Artemis II representa el segundo paso dentro de esta hoja de ruta. La primera misión probó sistemas de vuelo sin tripulación, mientras que la siguiente fase incluirá pruebas de acoplamiento en órbita.

De cumplirse los plazos previstos, hacia el año 2028 podría concretarse un alunizaje con tripulación y el inicio de la instalación de módulos habitables en la superficie lunar.

Otro punto abordado durante la entrevista fue el persistente escepticismo sobre las misiones Apolo. Arceo Díaz respondió que las principales evidencias de estos viajes son las muestras de rocas lunares traídas a la Tierra, cuya composición química ha sido ampliamente estudiada y difiere en aspectos clave de los materiales terrestres.

Estas rocas han permitido avanzar en teorías sobre la formación de la Luna, como la hipótesis del gran impacto ocurrido hace aproximadamente cuatro mil millones de años.

En ese sentido, destacó que la Luna no solo es un objeto de interés científico, sino también un posible recurso estratégico. La presencia de metales como titanio, aluminio o magnesio, así como indicios de agua en forma de hielo en cráteres, podría facilitar la creación de bases humanas al reducir la necesidad de transportar recursos desde la Tierra.

La misión Artemis II también se distingue por su carácter internacional, con la participación de seis agencias espaciales, así como por el perfil altamente calificado de su tripulación, integrada por cuatro astronautas con amplia experiencia en vuelos espaciales y formación en ingeniería, física y sistemas.

Este miércoles la humanidad regresa a la Luna: NASA alista el histórico lanzamiento de Artemis II

Entre ellos destaca la participación de una mujer con récords de permanencia en el espacio, lo que representa un avance significativo en términos de inclusión dentro del ámbito científico.

Finalmente, el doctor Arceo Díaz subrayó que este tipo de proyectos reflejan la capacidad de colaboración global y el potencial de la ciencia como motor de desarrollo. Recordó que, aunque actualmente México no participa directamente en la misión, existe la posibilidad de contribuir en el análisis de los datos generados.

En un contexto global marcado por desafíos como el cambio climático y la escasez de recursos, el especialista concluyó que la exploración espacial no debe verse como un lujo, sino como una inversión en el futuro de la humanidad.

La misión Artemis II, dijo, no solo busca regresar a la Luna, sino sentar las bases para garantizar la supervivencia de la especie más allá de nuestro planeta.

Derechos Reservados AF