La ciencia detrás
Por: Efrén MURILLO ZAMORA
Cada otoño, cuando bajan las temperaturas y las salas de urgencias empiezan a llenarse de casos de influenza, vuelve la misma pregunta. ¿De verdad vale la pena vacunarse? La evidencia responde que sí, y por más de una razón.
La influenza no es una enfermedad menor. Cada temporada puede causar hospitalizaciones y muertes, sobre todo en las personas de 60 años o más, en quienes viven con diabetes o asma y en quienes tienen las defensas bajas. Dentro de los hospitales, la vacuna marca una diferencia visible. El grupo de investigación en el que participo analizó a más de 4 mil adultos internados por neumonía por influenza en México entre 2016 y 2020. Quienes se habían vacunado tuvieron alrededor de 40% menos riesgo de morir durante la hospitalización. Conviene decirlo con cautela, porque se trata de datos observacionales y no de un ensayo clínico, pero el resultado es consistente con estudios realizados en otros países que han documentado una menor frecuencia de desenlaces graves entre las personas vacunadas que requieren hospitalización.
¿Por qué hay que vacunarse cada año? Porque el virus cambia. Sus proteínas de superficie se modifican con el tiempo, y por eso la composición de la vacuna se actualiza cada temporada con las cepas que la vigilancia epidemiológica identifica como más probables. Además, la protección que da la vacuna disminuye con los meses. Una dosis aplicada hace varios años no protege frente al virus de hoy. La vacuna de cada temporada es la que responde a los virus de esa temporada.
Hay otra razón para vacunarse temprano. La vacuna no protege de inmediato. Los anticuerpos tardan alrededor de dos semanas en formarse, así que conviene aplicarla antes de que la influenza empiece a circular con fuerza en cada región. Si la temporada ya avanzó, vacunarse sigue siendo mejor que no hacerlo, pero el objetivo es llegar protegido antes del pico de contagios.
Ahora bien, ¿qué tan segura es? Las vacunas antiinfluenza tienen un historial de seguridad amplio. Las reacciones más comunes son leves y pasajeras, como dolor en el brazo, cansancio o una fiebre baja de un día. Las presentaciones más recientes también se han evaluado en estudios con un gran número de participantes. Una revisión sistemática del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades encontró que sus perfiles de seguridad son los esperados según su composición, y que se toleran bien. Eso no significa que no tengan efectos secundarios, pero no hay señales que justifiquen evitarlas.
Hay un mito que conviene desmontar. La vacuna inyectable, que es la que se aplica en las instituciones de salud de México, no contiene virus vivos, así que no puede causar influenza. Lo que sí puede ocurrir es un malestar leve durante uno o dos días, reflejo de la respuesta del sistema inmune a la vacuna. Ese malestar es mucho menor que el de la enfermedad.
Vacunarse cada año, idealmente al inicio de la temporada, es una de las decisiones de salud pública más sencillas y efectivas que tenemos. Las recomendaciones nacionales dan prioridad a las niñas y niños de 6 a 59 meses, a las personas de 60 años o más, a las mujeres embarazadas, al personal de salud y a las personas de 5 a 59 años con enfermedades o condiciones que aumentan el riesgo de complicaciones, como diabetes, asma, enfermedad del corazón, insuficiencia renal o inmunosupresión. Vacunarnos también protege a quienes nos rodean, incluidos los bebés menores de seis meses, que todavía no pueden recibir la vacuna.
Referencias
Centers for Disease Control and Prevention. Key Facts About Seasonal Flu Vaccine. Atlanta: CDC. Disponible en: https://www.cdc.gov/flu/vaccines/keyfacts.html
Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades. Systematic review of the efficacy, effectiveness and safety of newer and enhanced seasonal influenza vaccines. Estocolmo: ECDC; 2020. https://www.ecdc.europa.eu/en/publications-data/seasonal-influenza-systematic-review-efficacy-vaccines
Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (CENSIA). Lineamientos generales de la campaña de vacunación para la temporada invernal 2026-2027. Ciudad de México: Secretaría de Salud; 2026. Disponible en: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1108569/LINEAMIENTOS_GENERALES_CAMPA_A__DE_VACUNACIoN_TEMPORADA_INVERNAL_2026-2027.pdf
Murillo-Zamora E, Trujillo X, Huerta M, et al. Survival in influenza virus-related pneumonia by viral subtype: 2016-2020. Int J Infect Dis. 2021;112:288-293. https://doi.org/10.1016/j.ijid.2021.09.037
Ozisik L, Tanriover MD, Ozdede M, et al. Older adults bear the burden: risk factors for severe influenza outcomes among hospitalized adults in a 9-season multicenter active surveillance study. Medicine (Baltimore). 2025;104:e48625. https://doi.org/10.1097/MD.0000000000048625



















