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Los dineros paseados

Bajo el sol
Por: Carlos Aguirre

Hace unos días hubo mucha polémica en Colima porque el ayuntamiento capitalino no cubrió oportunamente la nómina.

Todo mundo se le fue encima al presidente Riult Rivera.

Se dijo de todo: Que si desvió el dinero, que si lo malversó, que si lo está guardando para la campaña. Fue lo menos que se comentó.

¡Patrañas! Contestaron desde el ayuntamiento, mediante un comunicado oficial.

«No llegó a tiempo la transferencia de recursos por parte del gobierno del estado”.

¿Qué tal eh?

Algo que es cierto, es que el dinero público que viene de la federación siempre hace escala en la chequera del gobierno del estado ¿Por qué?

Desde luego que siempre ha sido así y seguramente hay una disposición que así lo determina., pero…

Hay otra razón de mucho peso político. El titular del poder ejecutivo debe ejercer poder y autoridad sobre los otros poderes, de modo que, aunque la Constitución diga lo contrario, el ejecutivo es más potente, más poderoso que los otros dos.

Se nota a leguas ¿A poco no?

Cuando el titular del ejecutivo estatal llega a algún evento todo mundo agacha la cabeza, incluidos los presidentes de los otros dos poderes, se nota el sometimiento, la dependencia. Se notan los niveles.

Los otros poderes son dependientes de la chequera oficial y quien firma en esa chequera es el gobernador.

Así que, háganle como gusten, quien tiene el dinero, tiene el poder.

Cuando escuchen que hay equilibrio de poderes, volteen a ver a quien tiene la chequera y ahí se darán cuenta si hay equilibrio o no.

Qué curioso, el poder legislativo autoriza el ejercicio de los dineros públicos y autoriza lo que se va a gastar en los presupuestos. Si se gasta más o en otra cosa, ellos autorizan las cuentas, incluidas las de ellos mismos y las del ejecutivo, por eso en el congreso nunca hay limitaciones, ellos reparten el pastel y autorizan quien se lo coma y como se lo coma, hasta si lo tira o lo regala. Ellos, si les conviene, autorizan a ojos cerrados la propuesta que envía el ejecutivo y si no, negocian.

Así el titular del ejecutivo (y a veces su titular de finanzas) es el único que decide, es el mandamás.

El legislativo puede chantajear o negociar y sacar cierto provecho por ser quien aprueba, pero quien manda al final es el ejecutivo.

El poder judicial se queda como el chinito, nomás milando, no le queda más que jugar a las caiditas.

Y eso que son poderes independientes, ¡Si no lo fueran, imagínense!

Así las cosas ¿Qué pasa con el amigo Riult? ¿Puede hacer algo? La verdad, no mucho, solo apechugar que además de no recibir a tiempo y a veces incompleto el recurso, tiene que aguantar que le echen montón. Eso ha pasado a muchos ayuntamientos y al Poder judicial, recuerden la crisis que provocó Nacho en tiempos del Magistrado Bernardo Salazar que hasta tuvimos que marchar a Casa de Gobierno para exigir las transferencias presupuestales

¡Debe modificarse la distribución y entrega de recursos!

Mientras haya quien reparte, seguirá vigente tocándole la mayor parte. ¿O no?

Bajo el sol, hay muchos chantajes y controles, más de los que debería, dijera un amigo, o ex amigo, ya no sé, se abusa de más. ¿Hasta cuándo?

Nos vemos pronto, si los huracanes nos dejan.

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