COLIMA.- Vivir durante años con depresión, ansiedad o algún otro problema emocional sin recibir atención profesional puede tener consecuencias que van mucho más allá del estado de ánimo: desde abandonar los estudios o perder oportunidades laborales hasta enfrentar dificultades familiares, económicas y de convivencia.
En entrevista con AFmedios, en el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora cada 10 de octubre, el comisionado estatal de Salud Mental y Adicciones de Colima, Guillermo Blanco Govea, advirtió sobre la importancia de reconocer oportunamente las señales de alarma y superar los prejuicios que todavía impiden a muchas personas acudir con un psicólogo o psiquiatra.
El especialista señaló que uno de los principales problemas es el tiempo que puede transcurrir entre la aparición de los primeros síntomas y la búsqueda de ayuda profesional.
Recordó que una estimación realizada en México en el año 2000 situaba esa brecha de atención en 14 años, periodo durante el cual una persona podía permanecer sin tratamiento pese a experimentar síntomas emocionales.
«Imagínate vivir catorce años con depresión, vivir catorce años con ansiedad», expresó al explicar el desgaste que pueden representar estas condiciones cuando no reciben atención.
Las consecuencias no se quedan en lo emocional
Blanco Govea explicó que los problemas de salud mental pueden afectar distintas áreas de la vida cotidiana, desde las relaciones personales hasta la capacidad para mantener un empleo o continuar con un proyecto educativo.
En el ámbito laboral, mencionó que las personas que enfrentan problemas emocionales pueden presentar ausencias frecuentes, dificultades para cumplir sus responsabilidades y, en algunos casos, situaciones de discriminación.
También destacó el impacto económico que puede representar la atención especializada, los medicamentos, los traslados y la necesidad de que algún familiar deje temporalmente sus actividades para brindar cuidados.
Entre los adolescentes y jóvenes, advirtió que la depresión y la ansiedad pueden afectar el rendimiento académico, disminuir la motivación y contribuir a la interrupción de los estudios.
Por ello, consideró fundamental que las familias no esperen a que exista una crisis para prestar atención a los cambios emocionales de sus integrantes.
¿Cómo saber cuándo alguien necesita ayuda?
El comisionado explicó que existen señales que pueden indicar la presencia de un problema emocional, especialmente cuando representan un cambio respecto al comportamiento habitual de una persona.
Entre ellas mencionó el aislamiento social, las alteraciones del sueño, los cambios en la alimentación, la irritabilidad, las conductas agresivas, el descuido de la apariencia personal y la disminución del desempeño escolar o laboral.
Precisó que una señal importante es que estas modificaciones persistan durante más de 15 días, aunque aclaró que no todos los cambios de ánimo representan necesariamente un trastorno mental.
Ante estas situaciones, recomendó que familiares, docentes o personas cercanas establezcan una comunicación empática, sin juzgar ni presionar.
Preguntas sencillas como «¿Pasa algo?», «¿Necesitas ayuda?» o «¿Te puedo apoyar en algo?» pueden abrir un espacio para que una persona exprese lo que está experimentando.
La adolescencia, una etapa que requiere especial atención
Blanco Govea destacó que una proporción importante de los problemas emocionales comienza a manifestarse durante la adolescencia, por lo que insistió en que madres, padres y cuidadores deben mantenerse atentos, incluso cuando consideran que sus hijos ya tienen suficiente independencia.
En este contexto, informó sobre la implementación de la estrategia nacional ABC de las Emociones, que busca fortalecer la detección temprana y la atención de problemas de salud mental entre estudiantes.
La estrategia contempla espacios de reflexión en las escuelas, actividades semanales con docentes y brigadas de profesionales de la salud mental.
En Colima, detalló que ya se conformaron ocho brigadas y se prevé incorporar cuatro adicionales, con equipos de tres psicólogos que acudirán a planteles educativos para brindar orientación, apoyo emocional y canalización a servicios especializados cuando sea necesario.
Acudir al psicólogo no debe ser motivo de vergüenza
Otro de los desafíos, señaló el funcionario, es eliminar las ideas equivocadas que relacionan la atención psicológica o psiquiátrica con condiciones extremas.
Explicó que todavía existen personas que evitan solicitar ayuda por temor a ser señaladas, pese a que atender la salud mental debería considerarse tan importante como cuidar cualquier otra condición médica.
El especialista insistió en que identificar oportunamente un problema emocional permite iniciar un tratamiento y reducir el riesgo de complicaciones que pueden afectar el bienestar, la convivencia y el proyecto de vida.
Finalmente, llamó a las familias a mantener una comunicación cercana y participar activamente en las actividades preventivas, particularmente durante la adolescencia, cuando el acompañamiento puede resultar determinante para detectar necesidades de atención.
















