COLIMA.- Detrás de cada ejercicio, cada palabra que logra pronunciarse, cada movimiento recuperado y cada paso hacia una mayor independencia hay horas de terapia, personal especializado y, sobre todo, constancia.
Esa es la labor que desde hace casi 20 años realiza Albatros, Centro de Desarrollo Integral IAP, una institución de asistencia privada sin fines de lucro dedicada a la rehabilitación e integración de personas con discapacidad.
AFmedios recorrió sus nuevas instalaciones junto con María Luisa González André, presidenta de Albatros, para conocer qué ocurre todos los días dentro de este centro y, especialmente, cómo puede la sociedad ayudar a mantener una labor que depende en buena medida de cuotas de recuperación, donativos, reciclaje y otras actividades para recaudar fondos.
Albatros atiende desde bebés de apenas días de nacidos hasta adultos mayores, sin establecer un límite de edad. Su propósito no se limita a ofrecer una terapia aislada: busca desarrollar las capacidades de cada persona para mejorar su calidad de vida y favorecer su inclusión en la sociedad.
En niñas y niños se trabaja también para lograr la inclusión escolar, mientras que actualmente se desarrolla un proyecto encaminado a la inclusión laboral.

Un lugar donde la atención se concentra en una sola institución
Una de las características de Albatros es su modelo integral.
Las familias pueden llevar a sus hijos al centro y, durante su estancia, reciben las diferentes atenciones que necesitan: terapia física y motora, trabajo cognitivo, psicomotricidad, terapia de lenguaje y actividades acuáticas, entre otras.
Esto permite que madres, padres o tutores puedan continuar con sus actividades laborales, atender a otros integrantes de la familia o disponer de tiempo para ellos mismos, mientras la persona recibe atención especializada.
“Llega el papá, lo deja y lo recoge a la hora de la salida […] aquí se le va a atender en todas las áreas”, explicó González André.
Además, la atención es personalizada. Cada tres meses se revisan los avances y se establece un plan con las metas alcanzadas, las pendientes y las actividades en las que las familias pueden colaborar desde casa.
Un trabajo que necesita constancia
Durante el recorrido fue posible observar las diferentes áreas donde trabajan los usuarios del centro.
Hay espacios para desarrollo cognitivo, atención motora, psicomotricidad y lenguaje. En esta última, por ejemplo, se realizan ejercicios para mejorar la comunicación y, cuando existen mayores dificultades para expresarse verbalmente, se utilizan tableros de comunicación.
La institución también busca incorporar metodologías, capacitación y tecnología. Mantiene vínculos con especialistas e instituciones y ha desarrollado proyectos con universidades, entre ellas la Universidad de Barcelona y la UNIVA. Asimismo, cuenta con equipo como un exoesqueleto destinado al trabajo con personas que presentan problemas motores.
Esa atención requiere personal capacitado y permanente, explicó González André.
Los salarios, obligaciones laborales y renta representan algunos de los gastos más importantes, pues la continuidad de las terapias no puede depender únicamente de voluntariado.
“El trabajo es intensivo”, resumió.

Albatros mantiene actividades prácticamente durante todo el año porque, particularmente ante lesiones neurológicas, la constancia forma parte fundamental del proceso de rehabilitación.
¿Cómo logra sobrevivir Albatros?
Las familias aportan cuotas de recuperación de acuerdo con sus posibilidades, pero esto no es suficiente para cubrir la operación.
Algunas empresas y particulares realizan donativos mensuales; también se obtienen ingresos mediante un bazar, programas de reciclaje y convocatorias de apoyo.
María Luisa González destacó que Nacional Monte de Piedad, institución que apoya a cientos de organizaciones del país, ha considerado a Albatros dentro de un grupo destacado de instituciones apoyadas. Sin embargo, reconoció que hay momentos en los que mantener económicamente el centro se vuelve complicado.
Ayudar no significa necesariamente entregar grandes cantidades

Una de las particularidades de Albatros es que existen diferentes maneras de colaborar.
Su bazar recibe artículos nuevos o usados que todavía sean aprovechables. Estos se venden y los recursos obtenidos se destinan a mantener la atención. La idea es sencilla: aquello que una persona ya no utiliza puede convertirse en terapia y atención para alguien más.
También cuentan con un programa de reciclaje que recibe papel, cartón, aluminio, plásticos, electrónicos, aceite usado de cocina y vidrio, entre otros materiales. Lo que normalmente terminaría en la basura se recupera, se comercializa y genera recursos para la institución.
Otra alternativa es el apadrinamiento. En la página de Albatros se presentan casos de alumnos, parte de su historia y la cantidad que sus familias no pueden cubrir. Una persona puede aportar el total o solamente una parte.

“Lo que buscamos es que la atención que reciben no se detenga y puedan seguir avanzando en su desarrollo”, explicó González André.
La institución lanzó además Albatros Plus, una membresía basada en un donativo anual de mil pesos que, además de generar recursos para el centro, ofrece descuentos en establecimientos participantes.
El siguiente sueño: tener una casa propia
Las instalaciones que actualmente ocupa Albatros son rentadas. El cambio reciente permitió contar con espacios más amplios, jardín, alberca de mayor tamaño y mejores condiciones para el desplazamiento y atención de los usuarios.
Pero existe un proyecto mayor.
Albatros cuenta con un terreno donado por el municipio en la zona de Esmeralda y ya tiene listo el proyecto para construir instalaciones propias. Lo que falta es reunir los recursos necesarios para comenzar la obra.
Mientras ese objetivo llega, la atención continúa todos los días.
“Todo suma”, recordó González André al invitar a la población no solamente a donar, sino a conocer personalmente el trabajo de la institución.
Actualmente Albatros se encuentra en José G. Alcaraz 1701, esquina con Jorge Luis Borges, donde también puede visitarse su bazar.

La institución mantiene presencia en redes sociales y recibe a quienes quieran acercarse y conocer cómo se trabaja con sus usuarios.
Porque para Albatros una aportación, por pequeña que parezca, puede contribuir a que una terapia continúe. Y detrás de esa terapia puede estar el paso, la palabra o la habilidad que cambie la vida de una persona.
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