MANZANILLO.- Comerciantes y ramaderos de playa La Boquita reportaron afectaciones materiales tras los efectos prácticamente consecutivos de los ciclones Polo y Rachel, que generaron fuerte oleaje, ingreso del mar hacia la laguna y daños en establecimientos de esta zona turística de Manzanillo.

Salvador Zárate Ortiz, comerciante y encargado del restaurante Eureka, señaló en entrevista con AFmedios que, pese a las afectaciones, no se registraron personas lesionadas y los negocios comenzaron a retomar actividades este jueves 1 de octubre, aunque de manera parcial debido a que el oleaje y la marea permanecen elevados.

La marejada registrada durante Rachel fue particularmente intensa y provocó que el agua atravesara la zona de playa hasta alcanzar la laguna contigua a La Boquita.

“El mar llegó a pasar a lo que viene siendo la laguna. Eso afectó tanto el paso y la entrada a los restauranteros; no podíamos trabajar”, relató.

Para este jueves las condiciones mejoraron y fue posible reanudar actividades dentro de los restaurantes, aunque todavía no en la zona de playa.

“Ya ahorita, el día de hoy, bajó la marea. Se puede trabajar dentro de lo que son los restaurantes; no se puede trabajar en la playa, pero ya vamos de los daños más grandes al menor. Ya podemos trabajar”, explicó.

Daños requerirán inversión y labores de limpieza

Zárate Ortiz indicó que las afectaciones van más allá de la limpieza, pues algunos daños requerirán gastos para los comerciantes.

El mar arrastró hierba seca, basura y piedras, además de generar vados y desniveles en los accesos debido al paso del agua hacia la laguna.

A ello se suma el efecto que previamente dejó Polo, fenómeno que, según el comerciante, modificó considerablemente el nivel de arena.

“Polo nos dejó como unos medio metro abajo del nivel normal de arena. Entonces, por eso el mar está más recorrido ahorita”, explicó.

Confió en que paulatinamente la dinámica natural de la playa permita recuperar parte de esa arena y se vuelva a formar el bordo que habitualmente funciona como protección ante el oleaje.

Marina cerró temporalmente la playa

Durante el momento de mayor riesgo, personal de la Marina acudió a La Boquita y cerró temporalmente la zona de playa mientras disminuía la intensidad del oleaje.

Zárate señaló que en esta ocasión no tuvieron contacto con personal de Protección Civil en el lugar.

La fuerza de la marejada ocasionó además que durante algunas horas el mar y la laguna quedaran prácticamente conectados.

Pese a que Polo y Rachel impactaron la dinámica de esta zona turística con pocos días de diferencia, el comerciante consideró que las consecuencias pudieron haber sido mayores.

“Gracias a Dios, por los dos meteoros que llegaron, uno muy fuerte no nos hizo mucho daño, aunque sí afectó. El otro, a los cuatro o cinco días, viene y te golpea también con olas y eso dañó hasta cierto punto un poquito más. Pero haciendo cuentas, nos fue muy bien”, expresó.

Octubre mantiene en alerta a los comerciantes

Salvador Zárate consideró que los dos fenómenos también dejaron una lección para quienes mantienen negocios frente al mar: cada ciclón se comporta de manera diferente y resulta difícil anticipar exactamente por dónde ingresará el agua o cuáles estructuras serán las más afectadas.

Por ello, dijo, será necesario analizar cómo reforzar algunas instalaciones, pero principalmente mantenerse atentos durante la parte más activa de la temporada.

“Ya sabemos que septiembre, octubre, y que octubre es el más peligroso para nosotros aquí en Manzanillo; pues estar prevenidos”, afirmó.

En el tramo de La Boquita hacia Club Santiago existen alrededor de una decena de establecimientos con frente de playa, además de otros negocios ubicados hacia la laguna de Juluapan.

Este jueves, pese a prevalecer condiciones soleadas en Manzanillo, la marea continuaba ocupando una parte importante de las playas La Boquita y Miramar, por lo que los comerciantes permanecían atentos al comportamiento del mar mientras continuaban con las labores de limpieza y recuperación.

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