COLIMA.- La Universidad José Martí ha incorporado el trabajo asistido con caballos como parte de un programa integral que combina formación académica, fisioterapia, rehabilitación y desarrollo humano, permitiendo que estudiantes lleven sus conocimientos a la práctica y, al mismo tiempo, ofreciendo alternativas de atención a la población.
Durante una entrevista con AF Medios, la licenciada Daniela Hernández Ortiz explicó que la institución trabaja principalmente en dos vertientes: la equinoterapia, enfocada en aprovechar las características físicas y biomecánicas del movimiento del caballo, y el desarrollo humano asistido con caballos, donde la interacción se realiza desde el piso y se orienta a aspectos como comunicación, reconocimiento de emociones y trabajo grupal.
La especialista señaló que la equinoterapia forma parte de las herramientas que pueden utilizarse dentro de la fisioterapia, debido a que el movimiento del caballo produce estímulos que pueden aprovecharse durante los procesos de rehabilitación.
Uno de los aspectos centrales es el patrón de movimiento que se produce mientras una persona permanece montada. De acuerdo con Hernández Ortiz, el desplazamiento del caballo genera un patrón que guarda semejanza con la marcha humana, lo que permite proporcionar estímulos corporales a personas que, por alguna discapacidad motriz, tienen dificultades para caminar.
A ello se suman elementos como el calor corporal del animal y los movimientos que se transmiten durante la marcha.
La entrevistada explicó que este tipo de trabajo puede contribuir, según las necesidades de cada paciente, en aspectos relacionados con el control postural, coordinación, equilibrio, tono muscular y estimulación motriz.
Primero se realiza una valoración en la clínica de fisioterapia
La atención, aclaró, no consiste simplemente en subir a una persona a un caballo. Antes de comenzar con la equinoterapia, cada paciente debe pasar por una valoración realizada por profesionales de fisioterapia.

Este procedimiento permite revisar las condiciones musculoesqueléticas de la persona, identificar posibles padecimientos y determinar si se encuentra en condiciones de iniciar las sesiones con los caballos o si previamente requiere atención dentro de la clínica de fisioterapia.
En determinados casos también pueden revisarse estudios como radiografías o resonancias magnéticas para contar con mayores elementos antes de establecer el tratamiento.
“Todos los que estén interesados pueden venir, se les hace su cita, pero primero tienen que pasar por la clínica”, explicó Hernández Ortiz durante el recorrido.
De esta manera, el programa busca que cada tratamiento sea individualizado. Algunas personas pueden combinar sesiones en la clínica con equinoterapia, mientras que otras pueden comenzar directamente con actividades asistidas con caballos, dependiendo de la valoración.
Incluso cuando una persona no puede montar inicialmente, existe la posibilidad de realizar trabajo de piso, que incluye acercamiento al caballo, cepillado, reconocimiento del animal y aprendizaje sobre su comportamiento y lenguaje corporal.
Atención desde los primeros meses de vida
La especialista explicó que pueden atender a niñas y niños desde aproximadamente los siete u ocho meses de edad, particularmente cuando comienzan a desarrollar control de tronco y cuello.
La actividad puede formar parte de procesos de estimulación temprana, aun cuando no exista necesariamente un diagnóstico o discapacidad, siempre después de la valoración correspondiente.
También pueden participar personas con condiciones relacionadas con discapacidad motriz. Durante la entrevista se mencionaron casos como parálisis cerebral, síndrome de Down y atrofias musculares, aunque la pertinencia de la terapia se determina individualmente.
En cuanto a la edad adulta, no se establece una edad máxima general; sin embargo, existen condiciones físicas que deben revisarse antes de autorizar las actividades. Hernández Ortiz puso como ejemplo la osteoporosis, cuya ubicación y características deben ser valoradas para determinar qué trabajo puede realizarse.
Una de las principales restricciones para montar es el peso, establecido actualmente en un máximo de 70 kilogramos, medida que busca proteger también la salud del caballo.
El bienestar de los caballos también forma parte de la enseñanza
El cuidado de los animales es otro componente del programa. Los estudiantes conocen aspectos de anatomía y fisiología equina y aprenden que el caballo no debe ser visto únicamente como un instrumento terapéutico.
Hernández Ortiz explicó que deben observarse las condiciones físicas de los ejemplares, realizar ejercicios apropiados y prevenir lesiones o inflamaciones derivadas del trabajo.
Esta relación permite que los alumnos de fisioterapia tengan una experiencia práctica diferente, en la que convergen conocimientos de su profesión con el manejo responsable de los animales.
La Universidad José Martí ha integrado estas actividades dentro de la formación de sus estudiantes y en programas donde participan alumnos de diferentes carreras.
Desarrollo humano: trabajar con el caballo sin montarlo
Además de la rehabilitación física, la institución desarrolla una vertiente denominada desarrollo humano asistido con caballos, en colaboración con el área de psicología.
A diferencia de la equinoterapia montada, estas sesiones se realizan desde el piso. El objetivo es utilizar la interacción con los animales para trabajar aspectos personales y grupales.
“Estamos trabajando en equipo con psicología para trabajar el tema de desarrollo humano asistido con caballos”, explicó Hernández Ortiz.
Esta modalidad también se ofrece a agrupaciones y asociaciones civiles o privadas. Los talleres pueden realizarse con grupos de aproximadamente ocho, diez y hasta un máximo de doce personas.
Entre los temas que pueden abordarse se encuentra la comunicación, además de dinámicas destinadas a favorecer la interacción entre los integrantes de un grupo.
La fisioterapeuta explicó que el comportamiento de los caballos puede funcionar como una forma de retroalimentación durante estas experiencias, al permitir que las personas observen cómo se relacionan y cómo reaccionan ante determinadas situaciones.
A este proceso lo describió como una manera de “espejearse”, es decir, generar un espacio para observar cómo se encuentra una persona y cómo se siente.
Además del trabajo específico que pueda desarrollarse durante cada dinámica, destacó que el contacto con los caballos y el entorno puede propiciar momentos de relajación y convivencia.
Un espacio de aprendizaje para universitarios
El programa también tiene un componente académico. Estudiantes de distintas áreas de la Universidad José Martí participan en actividades relacionadas con los caballos, ajustadas a sus programas y horarios.
Hernández Ortiz explicó que existe participación de alumnos de Medicina y Fisioterapia, además de actividades con estudiantes de preparatoria y otras áreas de la institución.
Para algunos universitarios se han establecido espacios vinculados con tutorías, mientras que los sábados se realizan talleres relacionados con acreditaciones culturales y deportivas.
La intención es que los estudiantes no permanezcan únicamente en el aprendizaje teórico, sino que tengan contacto con situaciones y poblaciones reales, fortaleciendo su formación profesional y humana.
¿Cómo solicitar atención?
Las personas interesadas en recibir atención deben comunicarse directamente con la Universidad José Martí, ya sea por teléfono o mediante sus redes sociales.
El primer paso es concertar una cita en la clínica de fisioterapia, donde se realiza la valoración correspondiente. A partir de los resultados, los especialistas determinan el esquema de atención y si la persona puede incorporarse a las actividades con caballos.
Las sesiones se programan de manera personalizada de acuerdo con las necesidades detectadas en cada paciente.
De acuerdo con la información proporcionada a AFmedios, la valoración inicial tiene un costo de 250 pesos y cada sesión de equinoterapia de 180 pesos.
Con este esquema, la Universidad José Martí busca vincular la preparación profesional de sus estudiantes con servicios dirigidos a la comunidad, mientras amplía el uso de la terapia asistida con caballos hacia áreas que abarcan tanto la rehabilitación física como el desarrollo humano.
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