COLIMA.- El suicidio continúa siendo un problema de salud pública que requiere no sólo de la intervención de las instituciones, sino también de familias, escuelas, centros de trabajo y de la sociedad en general. Escuchar sin juzgar, identificar cambios de comportamiento y saber cómo actuar ante una señal de alerta pueden convertirse en herramientas fundamentales para prevenir una muerte.
En entrevista con AFmedios, el médico Guillermo Blanco Govea, comisionado estatal de Salud Mental y Adicciones, advirtió que durante 2026 se ha registrado un incremento de suicidios en Colima, después de que la entidad había mostrado una reducción gradual en años anteriores.
De acuerdo con las cifras mencionadas por el especialista, este año se contabilizan 39 suicidios, mientras que durante todo 2025 fueron 35; en 2024 se registraron 36 y en 2023, 41. El dato de 2026 resulta especialmente relevante porque todavía restan varios meses para concluir el año.
Blanco Govea consideró que este comportamiento obliga a replantear algunas estrategias, particularmente porque muchos de los casos están ocurriendo dentro de los domicilios.
Una red de apoyo es más que tener personas cerca
Uno de los principales factores de protección abordados durante la entrevista fue la construcción de redes de apoyo efectivas.
El especialista explicó que una red no consiste únicamente en conocer o convivir con otras personas. Implica contar con alguien capaz de escuchar, acompañar durante un momento difícil y, cuando sea necesario, facilitar el acceso a atención profesional.
La actividad física, el deporte, las actividades culturales, las reuniones comunitarias y otros espacios de convivencia también pueden contribuir a construir esos vínculos. Blanco Govea señaló que algunos cambios sociales han favorecido actividades cada vez más individuales, mientras que la comunicación a distancia ha reducido determinados espacios de contacto y convivencia presencial.
Por ello, consideró necesario recuperar actividades colectivas que generen cohesión, identidad, expresión y sentido de pertenencia.
No dar consejos de inmediato: primero hay que escuchar
¿Qué hacer cuando una persona expresa que ya no quiere vivir o muestra señales preocupantes?

Blanco Govea explicó que uno de los errores más frecuentes es apresurarse a ofrecer consejos o utilizar expresiones como “todo va a estar bien” o “no te preocupes”. Aunque suelen decirse con intención de ayudar, pueden resultar contraproducentes cuando la persona atraviesa una crisis.
La primera herramienta, sostuvo, debe ser escuchar.
Recomendó hacer preguntas abiertas que permitan a la persona explicar qué está viviendo, respetar los silencios, evitar juzgar sus emociones y ofrecer acompañamiento.
Preguntas sencillas como “¿qué te está pasando?”, “¿necesitas ayuda?” o “¿en qué puedo ayudarte?” pueden abrir un espacio para que alguien exprese aquello que no ha podido comunicar.
También es válido preguntar directamente si una persona está pensando en quitarse la vida cuando existen señales que hagan sospecharlo. El especialista explicó que este tipo de conversación debe realizarse con privacidad y buscando generar confianza.
“Quiere llamar la atención” también es una señal
Otra conducta que debe evitarse es minimizar las expresiones relacionadas con el suicidio bajo la idea de que alguien solamente “quiere llamar la atención”.
Blanco Govea señaló que, efectivamente, puede existir una búsqueda de atención, pero precisamente porque la persona necesita que alguien se acerque, pregunte qué ocurre y le ayude a encontrar alternativas.
También pidió observar cambios como dejar de arreglarse, faltar a actividades habituales, abandonar aquello que antes se disfrutaba o presentar ideas sobre la muerte cada vez más persistentes.
Los factores de riesgo cambian con la edad
El suicidio es multifactorial y no puede atribuirse automáticamente a una sola causa.
En niñas y niños pueden intervenir ambientes familiares violentos o disfuncionales, abusos, poca comunicación y falta de vínculos afectivos. En adolescentes se agregan situaciones como bullying, conflictos familiares, cambios propios de esta etapa de desarrollo, dificultades sentimentales o falta de apoyo para construir un proyecto de vida.
Entre los adultos, Blanco Govea mencionó conflictos de pareja, pérdida del empleo, deudas y presiones económicas. Para las personas mayores también pueden representar momentos críticos la jubilación sin un proyecto posterior, la pérdida de capacidades físicas, determinadas enfermedades, el aislamiento o el llamado “nido vacío”.
En Colima, puntualizó, el comportamiento es distinto al observado nacionalmente en algunos aspectos, pues los casos se concentran principalmente en adultos. Sin embargo, informó que durante este año se han registrado tres suicidios en menores de 17 años.
Alcohol y drogas pueden elevar el riesgo

Durante la entrevista también se abordó la relación entre el consumo de sustancias y la conducta suicida.
Blanco Govea advirtió que un aumento repentino en el consumo de alcohol u otras sustancias puede representar una señal de alerta. Explicó que el alcohol puede favorecer desinhibición e impulsividad, por lo que recurrir a éste como una forma de enfrentar tristeza, problemas sentimentales u otras crisis emocionales puede agravar la situación en lugar de resolverla.
El especialista también llamó a evitar la idea de que detrás de cada suicidio necesariamente existe un trastorno mental grave. Explicó que pueden intervenir numerosos factores sociales, familiares, económicos y circunstanciales, además de las condiciones de salud mental.
Un intento previo requiere seguimiento
Otro mito es considerar que una persona que sobrevivió a un intento ya no volverá a encontrarse en riesgo.
Blanco Govea indicó que ocurre lo contrario: los primeros meses posteriores requieren especial atención y seguimiento. Por ello, insistió en la importancia de que la persona no quede sola frente al problema y cuente con acompañamiento familiar y profesional.
La atención, agregó, no debe quedarse únicamente dentro del consultorio. Las brigadas de salud mental pueden mantener contacto con la persona, conocer su evolución y verificar que continúe recibiendo atención.
Salud mental llegará a las aulas

Como parte de las acciones preventivas, el próximo 23 de septiembre se prevé presentar formalmente en Colima la estrategia “ABC de las emociones”, dirigida principalmente a adolescentes y jóvenes.
Según explicó Blanco Govea, se contempla dedicar entre 30 minutos y una hora semanal en las escuelas a hablar sobre salud mental y emociones.
También participarán profesionales de psicología y medicina mediante talleres para desarrollar habilidades de afrontamiento, gestión emocional, resolución de conflictos y proyectos de vida.
Paralelamente, señaló que se trabaja en centros laborales, dependencias gubernamentales, empresas y asociaciones civiles para capacitar a primeros respondientes, personas que puedan reconocer señales de alarma, brindar una primera ayuda psicológica y canalizar oportunamente a servicios especializados.
La prensa también tiene una responsabilidad
Blanco Govea abordó además el tratamiento periodístico del suicidio y recomendó evitar la publicación de datos personales, imágenes y detalles sobre la forma en que ocurrió una muerte.
Consideró que informar sobre estos casos puede ser válido, pero la cobertura debería aprovecharse principalmente para explicar las señales de alerta, orientar sobre dónde solicitar ayuda y transmitir que existen alternativas frente a una crisis.
También recomendó evitar expresiones que califiquen un intento como “exitoso” o “fallido”, así como frases que romanticen la muerte o atribuyan conclusiones que no pueden comprobarse.
¿Dónde pedir ayuda?

Ante una persona que expresa pensamientos suicidas, el comisionado recomendó escucharla, acompañarla y buscar atención profesional. Cuando existe un riesgo inmediato, una lesión o posible consumo de medicamentos u otras sustancias, indicó que debe activarse el sistema de emergencias a través del 911.
También está disponible la Línea de la Vida, 800 911 2000. En Colima, la Comisión Estatal de Salud Mental y Adicciones puede ser contactada al 312 314 4660 para solicitar orientación y seguimiento de las brigadas de salud mental.
El mensaje central de Blanco Govea fue fortalecer los vínculos cotidianos y aprender a escuchar de manera genuina. Una pregunta tan habitual como “¿cómo estás?” puede adquirir otra dimensión cuando se hace con disposición real para escuchar la respuesta.
“Empecemos a crear redes de apoyo”, planteó el especialista al señalar que no basta con tener personas identificadas: es necesario convivir, acercarse y construir relaciones saludables que permitan pedir y ofrecer ayuda cuando sea necesaria.


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