SINALOA.- En menos de cuatro meses, la situación política del gobernador Rubén Rocha Moya pasó de los señalamientos surgidos en Estados Unidos y su separación temporal del cargo, a un regreso a la gubernatura que duró alrededor de un día antes de que solicitara nuevamente licencia.
El episodio comprende 112 días de crisis política en Sinaloa, entre mayo y agosto de 2026, en un estado que además arrastra desde hace años una compleja crisis de violencia e inseguridad relacionada con la operación y disputas de grupos del crimen organizado.
El origen: señalamientos desde Estados Unidos
La crisis comenzó a tomar forma a finales de abril. El 29 de abril, autoridades estadounidenses incluyeron a Rocha Moya entre funcionarios sinaloenses señalados por presuntos vínculos y colaboración con una facción del Cártel de Sinaloa.
Entre los señalamientos se encontraban una presunta protección al crimen organizado, supuestos sobornos, presunto intercambio de información y posible apoyo político a grupos criminales.
Rocha Moya rechazó las acusaciones.
Solicita licencia y deja temporalmente el gobierno
Entre el 1 y 2 de mayo, el mandatario solicitó separarse temporalmente de la gubernatura bajo el argumento de facilitar las investigaciones y permitir que se esclarecieran los señalamientos.
El Congreso de Sinaloa aprobó la licencia y Yeraldine Bonilla Valverde asumió como gobernadora interina.
A partir de entonces comenzó un periodo de más de tres meses en el que Rocha Moya permaneció separado del ejercicio de la gubernatura.
Durante mayo y junio avanzaron investigaciones relacionadas con integrantes de su administración, mientras aumentaban los cuestionamientos y el distanciamiento político dentro de Morena.
El 1 de junio, autoridades estadounidenses mantuvieron señalamientos contra integrantes del equipo de seguridad de Rocha Moya, mientras la acusación de una presunta red de protección al crimen organizado continuaba formando parte de la discusión pública.
Rocha rompe el silencio
El 9 de julio, Rocha Moya reapareció públicamente y aseguró que permanecía en Culiacán. También negó encontrarse refugiado o bajo protección del Gobierno Federal.
Para entonces llevaba más de dos meses separado del cargo y continuaban los cuestionamientos sobre su situación política y las investigaciones relacionadas con su administración.
112 días después, anuncia su regreso
El giro ocurrió el 21 de agosto, cuando, después de 112 días de licencia, Rocha Moya anunció que retomaba sus funciones como gobernador de Sinaloa.
Al regresar sostuvo que lo hacía con la “frente limpia y en alto” y aseguró que las investigaciones realizadas en México no habían encontrado elementos para involucrarlo.
Sin embargo, su reincorporación provocó inmediatamente cuestionamientos políticos y reacciones tanto dentro de Morena como en el Gobierno Federal.
Su regreso abre un nuevo frente político
Sheinbaum: ningún interés personal puede estar por encima del pueblo y de la Nación
El 22 de agosto, la decisión de Rocha Moya de volver a la gubernatura comenzó a generar un distanciamiento público desde distintos sectores del oficialismo.
Su regreso fue presentado como una decisión personal del gobernador, mientras aumentaban las interrogantes sobre las condiciones políticas de su reincorporación.
La polémica escaló durante las horas siguientes, colocando nuevamente la situación de Sinaloa en la discusión nacional.
Sheinbaum marca distancia
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, también marcó distancia de la decisión.
La mandataria federal señaló que no había hablado con Rocha Moya desde que solicitó licencia y sostuvo que, así como regresar al cargo había sido una determinación personal, también correspondía al gobernador decidir nuevamente sobre su permanencia.
Sheinbaum consideró posteriormente que separarse otra vez de la gubernatura era “lo mejor para Sinaloa”.
El episodio tuvo un nuevo giro cuando Rocha Moya anunció que solicitaría nuevamente licencia, prácticamente un día después de haber retomado sus funciones.
De esta manera, el regreso que había anunciado tras permanecer 112 días fuera del cargo terminó convirtiéndose en una reincorporación fugaz.
El Congreso de Sinaloa analizó y aprobó la nueva separación, con lo que Rocha Moya quedó nuevamente fuera del ejercicio de la gubernatura.
112 días fuera y alrededor de un día de regreso
La cronología muestra el contraste de la crisis: Rocha Moya permaneció 112 días separado de la gubernatura antes de regresar el 21 de agosto y, alrededor de 24 horas después, decidió volver a solicitar licencia.
Desde los primeros señalamientos surgidos en Estados Unidos hasta su segunda separación del cargo, el caso ha atravesado acusaciones, investigaciones, distanciamientos políticos, una licencia prolongada y un regreso que terminó prácticamente al día siguiente.
La crisis política se desarrolla, además, en medio de un escenario particularmente complejo para Sinaloa, entidad que desde hace años enfrenta problemas de violencia e inseguridad vinculados con la presencia y confrontación de organizaciones criminales.

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