COLIMA.- A simple vista, María Zepeda proyecta seguridad. Sonríe con naturalidad, domina la cámara y habla con tranquilidad. Sin embargo, detrás de la banda de Miss Universe Colima existe una joven de 24 años que, como miles de profesionistas recién egresados, ha enfrentado incertidumbre, dudas, miedo al fracaso y el reto de descubrir cuál es su camino.

En entrevista con AFmedios, realizada en Liverpool Colima, María abrió las puertas de una historia que va mucho más allá de los certámenes de belleza. Habló de disciplina, crecimiento personal, redes sociales, salud mental, familia y del enorme orgullo que siente por representar a Colima en uno de los concursos más importantes del país.

Una oportunidad que llegó varias veces… hasta que decidió aceptarla

Originaria de Villa de Álvarez y licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, María lleva alrededor de cinco años dedicada al modelaje.

Aunque anteriormente ya había recibido invitaciones para participar en concursos de belleza, siempre las rechazó. No se sentía lista.

Fue a principios de este año cuando nuevamente recibió la propuesta de representar a Colima en Miss Universe México y, después de analizarlo durante varios días, decidió aceptar.

«Sentí que si esa oportunidad seguía llegando a mi vida era por algo. Pensé que esta plataforma podía abrirme muchas puertas y decidí dar el paso», recordó, reconociendo que la decisión no fue sencilla.

Acostumbrada al modelaje, ingresar a un certamen significaba salir completamente de su zona de confort.

«Yo disfrutaba muchísimo el modelaje y pensaba que un concurso era algo totalmente diferente. Me daba miedo porque muchas de las participantes ya tenían experiencia en certámenes y yo no.»

La belleza no basta

Uno de los temas que más quiso dejar claro durante la conversación es que existe una percepción equivocada sobre los concursos de belleza.

Muchas personas creen que basta con una buena imagen para competir, pero la realidad es completamente distinta.

Desde febrero comenzó un intenso proceso de preparación que incluyó clases de pasarela, oratoria, entrenamiento físico, alimentación, manejo de redes sociales y desarrollo personal.

«Es una disciplina impresionante. No es solamente verte bonita. Hay muchísimo trabajo detrás y una gran responsabilidad.»

Incluso confesó que hubo momentos en los que pensó en abandonar.

«Había días en los que decía: ‘No puedo, esto es demasiado’. Soy muy perfeccionista y cuando algo no me salía me frustraba muchísimo. Pero este proceso me enseñó justamente a no rendirme.»

La mayor competencia ha sido consigo misma

Más allá de buscar una corona, María asegura que el verdadero cambio ha ocurrido en su interior.

Afirma que hoy es una persona completamente distinta a la que inició el proceso hace apenas unos meses.

«He descubierto cosas de mí que no sabía. Ahora sé que soy capaz de mucho más de lo que imaginaba.»

También aprendió que la disciplina no consiste únicamente en cumplir horarios, sino en mantener el compromiso incluso cuando el cansancio o las dudas aparecen.

«Esa María que antes decía ‘lo hago mañana’ ya no existe. Hoy entiendo que las cosas se hacen cuando se tienen que hacer.»

Sin embargo, reconoce que incluso el exceso de disciplina puede convertirse en un reto.

Confesó que llegó a sentirse culpable cuando tenía un día libre porque pensaba que estaba perdiendo tiempo productivo.

«Tuve que aprender que descansar también forma parte del proceso.»

De recién egresada… a construir su propia marca

Hace apenas un año terminó la licenciatura en Publicidad y Relaciones Públicas. Como muchos jóvenes, al graduarse no sabía exactamente qué hacer.

«Sales de la universidad y te preguntas: ¿ahora qué sigue? ¿Dónde voy a trabajar?»

Con el paso del tiempo entendió que su carrera no necesariamente tenía que llevarla a una agencia de publicidad. Hoy aplica todos esos conocimientos para fortalecer su carrera como modelo y creadora de contenido.

«Todo lo que aprendí en la universidad hoy lo utilizo para construir mi marca personal, para generar contenido, cuidar mis redes y comunicarme mejor con la gente».

Por ello, envía un mensaje a quienes están por concluir sus estudios.

«No siempre terminas trabajando exactamente en aquello que imaginabas, pero todo lo que aprendes termina sirviendo en algún momento de tu vida.»

Redes sociales: una herramienta… y también un riesgo

Como creadora de contenido, María conoce el impacto que tienen las redes sociales. Reconoce que son una plataforma extraordinaria para comunicar, pero también un espacio donde abundan los comentarios que pueden afectar emocionalmente a las personas.

Compartió una experiencia reciente. La mañana de la entrevista recibió un mensaje en el que una persona le decía que debía bajar de peso porque «se veía llenita de la cara».

Aunque asegura que el comentario no la afectó personalmente gracias a los años que lleva trabajando en el modelaje, sí la hizo reflexionar.

«Yo sé quién soy y me quiero tal como soy, pero pensé en todas esas niñas que pueden recibir un comentario igual y que sí les haga daño».

Por ello lanzó un llamado a ser más empáticos antes de opinar sobre el cuerpo de los demás.

«No sabemos qué está viviendo la otra persona. Todos sentimos y todos tenemos corazón.»

Representar a Colima, un orgullo

Si hay una palabra que repite constantemente durante la entrevista es Colima. Para María, portar la banda del estado representa mucho más que participar en un concurso.

«Quiero que Colima se escuche.»

Recuerda con emoción que, tras la gala de coronación, comenzó a leer mensajes donde decenas de personas escribían el nombre del estado para apoyarla.

«Ver que tanta gente mencionaba a Colima me llenó de orgullo. Quiero que cuando llegue la concentración y la final nacional volteen a ver a nuestro estado y que los colimenses se sientan orgullosos de su representante.»

La familia, su refugio

Cuando la presión aumenta, María sabe exactamente hacia dónde correr.

Su respuesta es inmediata: su familia.

Habla con cariño de sus padres, de su hermana, de su novio y del acompañamiento constante que han tenido durante estos meses.

«Mi familia ha vivido todo este proceso conmigo. Cuando siento que ya no puedo, ellos siempre encuentran las palabras para volverme a levantar.»

Cuenta que su mamá y su hermana la acompañan a eventos, grabaciones y sesiones de fotografía, mientras que su papá permanece pendiente mediante llamadas y videollamadas cuando no puede viajar.

«Sin ellos, honestamente, ya estaría vuelta loca», dice entre risas.

Una invitación a creer en uno mismo

Más allá del certamen, María espera que su historia pueda inspirar a otros jóvenes.

Considera que la vida está llena de incertidumbres, pero también de oportunidades que solo pueden aprovecharse cuando existe preparación y disposición para enfrentar los retos.

«Las metas no llegan solas. Hay que trabajar por ellas. Y cuando las cosas se complican, ahí es cuando no hay que rendirse.»

Asegura que todo lo vivido durante estos meses le ha enseñado que las dificultades también forman parte del crecimiento.

«Si las cosas cuestan trabajo, es porque algo bueno viene después.»

La meta: traer la corona a Colima

La gran final de Miss Universe México se celebrará el 29 de agosto en Los Cabos, Baja California Sur.

María partirá días antes para iniciar la concentración junto con las representantes de todo el país.

Mientras tanto, continúa preparándose con el mismo objetivo que se fijó desde el primer día.

«Voy a dar todo lo que esté en mis manos para representar dignamente a Colima y, si Dios quiere, traer la corona.»

Además, adelantó que busca organizar un evento en Colima para que la ciudadanía pueda seguir la transmisión de la final y acompañarla a la distancia en uno de los momentos más importantes de su vida.

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