COLIMA.- La ilusión volvió a recorrer las calles de México. Apenas sonó el silbatazo final que confirmó la victoria de la Selección Mexicana por 2-0 sobre Sudáfrica en su debut mundialista, miles de aficionados salieron de sus hogares para celebrar un resultado que alimenta la esperanza de todo un país.
Con goles de Julián Quiñones al minuto 8 y Raúl Jiménez al 67, el Tricolor arrancó con el pie derecho su participación en la Copa del Mundo y provocó una ola de festejos que se extendió de norte a sur del territorio nacional.
En Guadalajara, Jalisco, uno de los principales puntos de reunión fue la emblemática Glorieta de La Minerva. Desde distintos puntos de la ciudad comenzaron a llegar familias completas, grupos de amigos y aficionados portando banderas mexicanas, camisetas verdes y sombreros tricolores. Entre cánticos, abrazos y el tradicional “¡México, México!”, cientos de personas celebraron una victoria que les devolvió la confianza en la selección nacional.
Los cláxones de los automóviles se mezclaron con los gritos de alegría y el ondear de las banderas. Algunos aficionados se subieron a las ventanillas de sus vehículos para mostrar los colores nacionales, mientras otros capturaban el momento con fotografías y videos para compartir en redes sociales.
La euforia también se hizo sentir en Colima. En la glorieta del Rey Colimán, uno de los sitios más representativos para las celebraciones deportivas en la capital del estado, decenas de aficionados se congregaron para festejar el triunfo mexicano. Jóvenes, niños y adultos acudieron vestidos con la camiseta de la selección, algunos con el rostro pintado de verde, blanco y rojo.
La escena se repitió en Manzanillo, donde aficionados se dieron cita en la glorieta del Velero para compartir la emoción del triunfo. Las banderas ondearon al ritmo de los cánticos y las porras, mientras vehículos recorrían las principales avenidas haciendo sonar el claxon en señal de celebración.
Más allá del resultado deportivo, el partido se convirtió en un motivo de unión para miles de mexicanos que, durante unas horas, dejaron de lado diferencias y preocupaciones para compartir un sentimiento común: el orgullo de ver ganar a su selección.
Las imágenes se multiplicaron en distintas ciudades del país. Familias enteras reunidas frente a pantallas gigantes, restaurantes llenos de aficionados, plazas públicas teñidas de verde y rojo, y miles de mensajes en redes sociales reflejaron la emoción de una jornada que muchos esperan sea el inicio de una destacada actuación mundialista.
La victoria ante Sudáfrica no solo representó tres puntos en la tabla; también devolvió la ilusión a una afición que sueña con ver a México trascender en la máxima justa del futbol internacional.
Mientras los jugadores celebraban sobre el terreno de juego, en las calles del país se escribía otra historia: la de miles de mexicanos que volvieron a creer, que volvieron a abrazarse con desconocidos y que encontraron en el futbol una razón para sonreír.
Porque cuando gana México, las plazas se llenan, las banderas vuelan y la esperanza se viste de verde, blanco y rojo.
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