COLIMA.- El derrame de hidrocarburos registrado en aguas marinas de la zona centro de Manzanillo y denunciado por pescadores la madrugada del pasado martes 2 de junio se suma a una serie de incidentes similares que han afectado al municipio durante su historia reciente.

Entre estos casos destacan, por su magnitud y visibilidad, al menos dos derrames ocurridos en lo que va del presente siglo.

La madrugada del 27 de julio de 2006 se registró un severo derrame de combustóleo en las inmediaciones de la Plaza del Pez Vela, en la zona centro de Manzanillo.

De acuerdo con los reportes de la época, la fuga alcanzó más de 44 mil litros de combustóleo, de los cuales alrededor de 3 mil litros terminaron en las aguas de la bahía.

La mancha del hidrocarburo fue visible sobre la superficie marina en el área de muelles y zonas cercanas al monumento del Pez Vela, generando preocupación entre habitantes, pescadores y prestadores de servicios turísticos.

Las investigaciones posteriores señalaron que el incidente se originó por una severa corrosión en una tubería que transportaba combustóleo desde la terminal de hidrocarburos ubicada en el centro de la ciudad hacia la termoeléctrica localizada en la comunidad de Campos.

Sin embargo, nunca se informó públicamente sobre posibles sanciones, responsabilidades o el impacto ambiental que este derrame pudo haber ocasionado en los ecosistemas de la bahía.

Años más tarde, a principios de agosto de 2017, pescadores de la Laguna de Cuyutlán denunciaron la presencia de hidrocarburos en áreas de manglar cercanas al complejo termoeléctrico “Manuel Álvarez”, en la comunidad de Campos.

Posteriormente se dio a conocer que meses antes había ocurrido un derrame de combustóleo en la zona, aunque las autoridades no precisaron la cantidad de material vertido ni el alcance de la contaminación.

Tampoco se dieron a conocer de manera pública los posibles responsables ni las afectaciones ambientales derivadas de ese incidente.

Ahora, casi una década después de aquel suceso y cerca de veinte años del derrame de 2006, un nuevo episodio de contaminación por hidrocarburos vuelve a encender las alertas en Manzanillo, mientras pescadores, ambientalistas y ciudadanos demandan esclarecer el origen del vertimiento y determinar el impacto que pudiera tener sobre la vida marina y las actividades productivas de la región.

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