COLIMA.- La gestión de riesgos se ha convertido en un eje fundamental para la seguridad en Colima, un estado caracterizado por la presencia constante de amenazas naturales y sociales. Así lo señaló Marcos Buenrostro Jr., director de Protección Civil Universitaria y Gestión de Riesgos de la Universidad de Colima (UdeC), durante una entrevista en la que detalló el trabajo que se realiza desde la institución para fortalecer la cultura preventiva, tanto al interior de la comunidad universitaria como en la sociedad en general.

De acuerdo con el funcionario, la gestión de riesgos debe entenderse como un proceso permanente que busca reducir la vulnerabilidad ante fenómenos que no pueden evitarse, como sismos o actividad volcánica, pero cuyos efectos sí pueden mitigarse mediante la preparación.

En ese sentido, destacó que actualmente la UdeC cuenta con aproximadamente 200 brigadistas voluntarios, principalmente estudiantes de nivel medio superior y superior, además de brigadas internas conformadas por personal docente, administrativo y directivo, quienes reciben capacitación constante en materia de protección civil.

“Principalmente vamos a entender en términos muy llanos la gestión de riesgos como una estrategia, una dinámica, un día a día que tenemos que llevar a cabo en lugares como nuestro estado, en el cual tenemos presentes bastantes amenazas”, explicó, al precisar que el objetivo es aprender a convivir con esos riesgos mediante protocolos, capacitación y organización.

El origen de este trabajo en la Universidad de Colima se remonta a 1994, cuando surgió un grupo enfocado en primeros auxilios que con el paso de los años evolucionó hasta consolidarse como la Brigada Universitaria de Protección Civil.

Este crecimiento se vio impulsado por eventos históricos como los sismos de 1995 y 2003, que evidenciaron la necesidad de fortalecer la preparación ante emergencias.

A partir de febrero de 2025, el área adquirió mayor relevancia al integrarse formalmente como dirección dentro del organigrama institucional.

En este proceso, la prevención se ha posicionado como el eje central. Buenrostro Jr. explicó que no se trata únicamente de reaccionar ante una emergencia, sino de anticiparse a ella mediante la identificación de riesgos y la implementación de medidas que reduzcan la vulnerabilidad.

Para ello, la universidad se apoya en especialistas de distintas disciplinas, desde ciencias exactas hasta áreas sociales, lo que permite construir estrategias con base científica.

El directivo subrayó que uno de los principales desafíos es romper con la tendencia a normalizar situaciones de riesgo o ignorarlas. En ese sentido, enfatizó la importancia de la participación activa de toda la comunidad, no solo en la universidad, sino también en los hogares y centros de trabajo.

“Muchas veces tratamos de ignorar las amenazas y de ignorar lo vulnerables que somos ante ellas, pero es importante identificarlas y actuar en consecuencia”, señaló.

Además de la capacitación teórica, la UdeC realiza simulacros constantes y evaluaciones periódicas en sus instalaciones, con el objetivo de identificar áreas de oportunidad y mejorar los protocolos existentes.

Estas acciones incluyen la visita a al menos a 30 espacios al año, así como la promoción de ejercicios internos que deben realizarse de manera continua, más allá de fechas conmemorativas.

En cuanto a la coordinación externa, Buenrostro Jr. destacó la colaboración con instancias como la Unidad Estatal de Protección Civil, cuerpos de bomberos, servicios médicos y autoridades municipales, lo que ha permitido desarrollar simulacros más complejos y fortalecer la capacidad de respuesta ante distintos escenarios.

Esta interacción, dijo, no solo mejora los protocolos, sino que también genera aprendizajes compartidos entre las diferentes instituciones.

“La capacitación rinde frutos a través de estas acciones”, afirmó al recordar casos concretos en los que brigadistas han intervenido de manera oportuna para atender emergencias médicas, conatos de incendio o situaciones de riesgo en distintos planteles.

También mencionó la respuesta organizada durante el sismo de 2022 como un ejemplo del impacto positivo de la preparación constante.

No obstante, advirtió que uno de los mayores retos sigue siendo la respuesta de la población ante situaciones de emergencia.

Señaló que, en eventos como sismos, la falta de organización puede generar problemas adicionales, como el colapso de vialidades que impide el paso de servicios de emergencia.

“Lo que más me preocuparía sería la respuesta de la población”, expresó, al insistir en la necesidad de contar con planes familiares y laborales bien definidos.

En este sentido, hizo un llamado a la ciudadanía a involucrarse en la cultura de la prevención, capacitarse y adoptar medidas básicas como la elaboración de mochilas de emergencia, botiquines y planes de evacuación.

Subrayó que la protección civil no debe entenderse como una responsabilidad exclusiva de las autoridades, sino como una tarea compartida.

“Sin la seguridad, no tenemos nada prácticamente”, enfatizó, al explicar que situaciones recientes han demostrado cómo la falta de preparación puede afectar incluso las actividades más básicas, como trabajar o trasladarse.

Finalmente, el director de Protección Civil Universitaria proyectó que en los próximos años esta área continuará fortaleciéndose dentro de la UdeC, con mayor participación de la comunidad y un alcance que trascienda el ámbito universitario.

Destacó que muchos egresados llevan estos conocimientos a sus espacios laborales, lo que contribuye a ampliar la cultura de la prevención en otros sectores.

Afirmó que el objetivo es consolidar una sociedad más consciente y preparada, capaz de enfrentar los riesgos de manera organizada y responsable. “Tenemos que sumarnos como sociedad”, concluyó, al reiterar que la capacitación y la prevención son herramientas fundamentales para evitar tragedias y proteger la vida.

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