Colima, Col., 11 de febrero de 2026.– Fernando Mancilla, funcionario de la Universidad de Colima, se declaró en huelga de hambre como protesta ante lo que calificó como “cierre del diálogo y represalias contra trabajadores universitarios”, en el contexto de sus anteriores aspiraciones para registrarse como candidato en la renovación de la dirigencia sindical universitaria.
A través de un posicionamiento público, Mancilla Fuentes, encargado de la biblioteca del Campus Villa de Álvarez expresó:
“Hoy alzo la voz. Participar no debe ser motivo de castigo. Defender la democracia universitaria no es un delito. Ante el cierre del diálogo y las represalias contra trabajadores universitarios, inicio una huelga de hambre pacífica como acto de resistencia ética”.
El funcionario sostiene que su decisión responde a inconformidades relacionadas con el proceso interno sindical y presuntas limitaciones para participar en la contienda por la dirigencia.
En tanto la Máxima Casa de Estudios, emitió un comunicado dirigido a la comunidad universitaria y a la sociedad en general, en el que informó que, ante la decisión del trabajador de iniciar una huelga de hambre, la protección de su integridad física y emocional constituye “una prioridad absoluta”.
En el documento, la institución subraya que ya se estableció comunicación directa con el funcionario, con el propósito de escuchar sus planteamientos, conocer sus demandas y generar condiciones que permitan avanzar hacia una solución por la vía del diálogo “respetuoso y responsable”.
Asimismo, la Universidad reafirmó que la situación está siendo atendida “con sensibilidad y responsabilidad”, privilegiando el respeto a la persona y la construcción de acuerdos dentro del marco institucional vigente.
De acuerdo con lo expresado por la Máxima Casa de Estudios, ya existe un canal formal de interlocución entre las partes, lo que abre la posibilidad de que el conflicto pueda encauzarse mediante mecanismos internos de diálogo.
Mientras Mancilla Fuentes mantiene su protesta como acto pacífico de presión, la Universidad insiste en que el camino para resolver las diferencias será el diálogo institucional.















