Ciudad de México.— Un nuevo escándalo sacude al Senado de la República tras revelarse la existencia de un salón de belleza interno que opera dentro del recinto legislativo, sin señalización ni número de oficina, y en horario laboral, incluso durante sesiones plenarias y reuniones de comisión.

La información fue dada a conocer por la revista Proceso que documentó la operación del espacio, ubicado en el segundo piso de la torre del Hemiciclo del Senado. El salón cuenta con sillones, espejos, lavabo y un carrito con maquillaje, y funciona de 7:00 a 14:00 horas.

Durante la sesión de este día, fue captada la senadora del Partido Verde, Juanita Guerra Mena, mientras se teñía el cabello dentro de estas instalaciones, lo que avivó el debate sobre el uso del tiempo legislativo y los privilegios dentro del Congreso.

Compras oficiales y facturas

El caso tomó mayor relevancia tras la difusión de órdenes de pedido oficiales del Senado, fechadas en agosto de 2024, en las que se documenta la adquisición de productos de’ maquillaje y cosméticos de marcas comerciales, entre ellas bases, polvos, labiales, primers, rubores, fijadores, esponjas y toallitas desmaquillantes.

Los documentos, emitidos por la Dirección de Adquisiciones de la Cámara Alta, muestran compras realizadas a un proveedor identificado como Gustavo Nava Muñoz, con cargo al presupuesto del Senado. Las órdenes incluyen decenas de artículos de maquillaje profesional, lo que refuerza la versión de que el salón de belleza opera de manera permanente y con insumos financiados con recursos públicos.

Sin explicación oficial

Hasta el momento, el Senado no ha emitido una postura oficial sobre:

La existencia formal del salón de belleza
El fundamento administrativo para su operación
El monto total erogado en productos y servicios
Ni los criterios de acceso para legisladores y personal

Cabe destacar que la Cámara de Diputados también cuenta con un espacio similar, lo que abre un debate más amplio sobre privilegios legislativos, austeridad y el uso discrecional de recursos públicos en el Congreso de la Unión.

Debate abierto

La revelación ocurre en un contexto en el que el discurso oficial insiste en la austeridad republicana y la eliminación de excesos en el servicio público. La operación de un salón de belleza dentro del Senado —sin transparencia ni explicación pública— contrasta con ese discurso y vuelve a colocar bajo la lupa las prácticas internas del Poder Legislativo.

Por ahora, el llamado es a la rendición de cuentas y a una explicación clara sobre si este espacio responde a una necesidad institucional o a un privilegio financiado con dinero de los contribuyentes.