CDMX.- Ante la reciente escalada de violencia que afecta diversos puntos del territorio nacional, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) emitió un enérgico pronunciamiento para expresar su «profundo dolor e indignación» y exigir a las autoridades el cumplimiento de su deber en materia de seguridad.
A través de un comunicado oficial con fecha del 26 de enero de 2026, la jerarquía católica condenó los ataques perpetrados contra la ciudadanía y el patrimonio religioso, haciendo un énfasis particular en dos sucesos de extrema gravedad:
Masacre en Salamanca e intento de incendio en Puebla
La CEM condenó enérgicamente el ataque armado ocurrido en un campo de fútbol de la colonia Loma de Flores, en Salamanca, Guanajuato. En este hecho, un comando abrió fuego contra jugadores y familias, dejando un saldo de al menos once personas fallecidas y múltiples heridos. «Este acto lastima profundamente la vida, la dignidad humana y la convivencia pacífica», señaló el organismo, instando a que el crimen no quede impune.
Asimismo, la Iglesia lamentó el intento de incendio contra la Catedral de Puebla, donde una de las puertas principales resultó dañada. El Episcopado calificó este acto como una agresión al patrimonio material, espiritual y cultural de la humanidad, uniéndose a la comunidad poblana en la exigencia de esclarecer los hechos.
En su mensaje, los obispos de México elevaron una oración por el descanso eterno de las víctimas y la resignación de sus familias, reafirmando la necesidad urgente de detener la violencia en el país.
«Hacemos un llamado a las autoridades para que asuman con responsabilidad su deber de proteger la vida, la seguridad y los espacios sagrados, y exhortamos a toda la sociedad a trabajar unida por la paz».
El documento, firmado por el presidente de la CEM, Mons. Ramón Castro Castro, y el secretario general, Mons. Héctor M. Pérez Villarreal, concluye encomendando el destino de la nación a la intercesión de Santa María de Guadalupe.

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