¿QUÉ VIENE?
Por: SEAN OSMIN HAMUD RUIZ
No nací en Colima, llegué cuando tenía poco más 8 años, hoy tengo poco más de 51. Aquí he crecido, estudiado, desarrollado profesionalmente y cimentado mi familia. Sin petulancia puedo decir que he sido muy feliz y aunque he vivido por ciertos periodos de tiempo en otras latitudes, sin dudarlo he concluido siempre que quiero vivir aquí.
Me ha tocado invitar a venir y atender a personas de distintas latitudes, nacionales e internacionales; de distintas formaciones y niveles. Sin preguntar, todas ellas han coincidido, Colima es muy bonito, muy vivible.
La viralización de un video que da cuenta de una crítica mordaz que hizo de nuestro terruño un comediante que vino a trabajar a Comala, generó críticas, indignación y múltiples reacciones de molestia.
No vale la pena repetir los desatinados comentarios del personaje, es un standopero que además, él lo ha confirmado de viva voz, padece esquizofrenia y un serio problema de adicciones, elementos que se puede presumir obnubilan su criterio.
Lo interesante es que, por un instante, prácticamente todos, pintos y colorados, sentimos el acicate y brincamos al ring, guantes puestos, dispuestos a defender la belleza, grandeza y respetabilidad de esta bendita tierra.
¡Qué sensación más agradable!
Y pienso, sí fuimos capaces de, inclusive sin ponernos de acuerdo previamente, generar esa actitud y sentimiento de defensa, qué carambas faltará para conseguir que, al menos en lo más crítico, creemos las condiciones óptimas para definir y transitar una ruta de bien común.
El ejemplo que probablemente sea el más doloroso está sin duda en el problema de inseguridad que nos aqueja.
Tenemos la obligación, sociedad y gobierno (sin importar nivel municipal, estatal o federal) de hacer a un lado diferencias. Hay que conseguir la verdadera coordinación y trabajo en conjunto. No es posible que a estas alturas del problema se siga jalando para lados distintos. Si una serie de comentarios insulsos consiguieron enfocarnos en defender la casa, creo que entonces si podemos (y debemos) amalgamarnos en lo importante.
Demostremos que merecemos vivir en este paraíso. Demostremos ser DIGNOS.
MICROCUENTO
Pareciera que la repetición es la verdad. “No lo escondas”, “no te lo tragues”, “son bendiciones”. Y por hacer caso a ese mantra, problemón. Ahora tengo como 300 tamales que pagar…






















