Obama: EEUU en guerra con los que han pervertido el islam

Los musulmanes en Estados Unidos y alrededor del mundo tienen la responsabilidad de combatir la idea falsa de que grupos terroristas como el Estado Islámico los representan, afirmó el miércoles el presidente Barack Obama en sus declaraciones más directas sobre vínculos entre el islam y el terrorismo.

Durante semanas, la Casa Blanca ha evadido la pregunta en torno a si los mortales atentados en París y otras ciudades occidentales equivalen a «extremismo islámico», temerosa de no ofender a una de las grandes religiones del mundo o dar credibilidad a «la guerra contra el terrorismo» librada por su predecesor. Pero al albergar una reunión de la Casa Blanca para contrarrestar el extremismo violento, Obama dijo que algunas comunidades musulmanas han aceptado la idea de que el islam es incompatible con la tolerancia y la vida moderna.

«No estamos en guerra con el islam», subrayó Obama. «Estamos en guerra con la gente que ha pervertido el islam».

Al tiempo que culpó al grupo Estado Islámico y a organismos similares —Obama dijo que los extremistas se hacen pasar por líderes religiosos, pero en realidad son terroristas_, el mandatario también hizo un llamado directo a musulmanes prominentes para distanciarse aún más de las ideologías violentas. Añadió que todos los individuos tienen el deber de «alzar la voz muy claramente» a su oposición a la violencia contra gente inocente.

«Al igual que líderes como yo rechazamos la noción de que terroristas como el Estado Islámico representen genuinamente al islam, los líderes musulmanes deben hacer más que simplemente desacreditar la idea de que nuestras naciones están decididas a suprimir el islam», declaró Obama.

Enviar un reto tan directo a los musulmanes es un cambio evidente del lenguaje cauteloso y conservador que Obama y su equipo han utilizado anteriormente para describir la situación.

En los días posteriores al ataque a un semanario satírico en Francia que había caricaturizado al Profeta Mahoma, Obama evitó definir el acto como un ejemplo de «extremismo islámico» y en vez de eso utilizó el término más genérico «extremismo violento». Recientemente, la Casa Blanca también batalló para explicar si Estados Unidos cree que los Talibanes afganos son una organización terrorista.

El rechazo a juzgar directamente cualquier papel islámico en las terribles escenas que se viven en Europa, Medio Oriente y África, ha generado críticas de aquellos que dicen que Obama ha priorizado su andar político en lugar de reconocer la realidad. Los defensores de seguridad nacional, en particular, argumentaron que la estrategia contra el terrorismo de Obama no podrá tener éxito si el presidente es incapaz o no está en disposición de confrontar la verdadera naturaleza de la amenaza.

Miembros de la Casa Blanca dijeron que evitaban asociar los ataques al islam por el bien de la «precisión» y evitar darle credibilidad a las justificaciones de los propios terroristas para la violencia —una interpretación estricta del islam. Frustrados por lo que apuntan como una controversia fabricada, los miembros del equipo de Obama han argumentado que la atención en los términos ha desviado el tema de conversaciones más fructíferas sobre lo que realmente se puede hacer para evitar que se propaguen las ideologías extremistas.

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