TAREA PÚBLICA

EL INE CUMPLIO EN COLIMA

CARLOS OROZCO GALEANA

Todavía hay algunas escaramuzas derivadas de la elección extraordinaria del pasado 17 de enero en Colima de la que son autores algunos que no asimilan aún los resultados, pero es hora de decir que el INE hizo un trabajo muy profesional pues no dejó cabos sin atar y con ello dio el mérito a la participación ciudadana y fortaleció de paso la gobernabilidad.

Hasta ahora, no hay quien cuestione con datos en la mano el trabajo de esa institución que supo organizar un proceso álgido por el enfrentamiento de las formaciones políticas en contienda y dar certidumbre a los colimenses. Si hay armonía en Colima en estos días es en gran parte porque hay conformidad por el trabajo del INE.
Cuando se anunció que se haría cargo de la elección, surgieron voces que lo descalificaron de antemano. Los sospechosistas dijeron que su aparición en el escenario local era una intromisión, pero las quejas de los perdidosos, de uno en particular, subieron de tono y se optó por hacer a un lado al organismo electoral local con base en una determinación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, el famoso TEPJF.
En efecto, su presidente Lorenzo Córdova, se comprometió – y cumplió – “a ser un ancla de estabilidad jurídica y política para el desarrollo de la elección de Colima”, pero siempre y cuando, advirtió, tuviera los tiempos y los espacios necesarios para desplegar plenamente sus capacidades técnicas con certeza y claridad. Puede decirse que el INE fue muy responsable en la primera elección que hace en un estado para elegir gobernador. ¿ Se repetirá la misma historia pronto, en alguna entidad de las 12 que tendrán elecciones si las diferencias porcentuales de los participantes son cerradas como en Colima ?
Podría ser, estaría el ejemplo de Colima latente si las condiciones en algún estado se complicaran por el fervor militante o por diferencia mínima en los votos entre los candidatos. El INE ha acreditado responsabilidad y proyectado en el país una imagen de eficacia y eficiencia en sus tareas. Es confiable.
Esto es bueno para el desarrollo de la democracia en nuestro país. Quedarán de lado las intromisiones o, mejor dicho, la complacencia de los entes electorales locales que no saben decir no a los mandatarios en turno y cumplen sin chistar sus órdenes. Esto alentará además la participación de los ciudadanos pues sabrán que en el INE encontrarán respeto a los sufragios, seriedad a toda prueba en las distintas fases de los procesos, cumplimiento de la ley. Esta tarea tendrá que complementarse por otros órganos que concurren indirectamente a las elecciones como son la FEPADE, que deberá actuar con energía para que se castiguen delitos y se inhiba la criminalidad que acompaña a esos eventos.
El INE se ganó el reconocimiento no solo de los distintos actores en la contienda sino de la población en general, que vio salvaguardados sus derechos para elegir libremente a su gobernador. No hay duda de que hubo transparencia en la organización y en la jornada misma, manchada sin embargo por un crimen en Tecomán que debe castigarse.
Por otro lado, esa actuación del INE permitió a los colimenses demostrar al país que podemos solventar nuestras diferencias civilmente, ya que la noticia de los comicios anulados dio la vuelta al mundo y nos ubicó como personas incapaces y divididas por el odio entre adversarios.
Que este proceso sea una experiencia para todos. No debe haber más división derivada de la votación. A otra cosa, mariposa. De veras. Hay que mirar hacia adelante. A los partidos toca analizar lo sucedido y replantearse su futuro. A los ciudadanos corresponde reflexionar con madurez lo acontecido y abstenerse, los vencedores, los militantes y simpatizantes de un bando determinado, de hacer escarnio de los simpatizantes de partidos vencidos.
No se vale escandalizar por la victoria. Ahora viene lo bueno, lo importante: que el gobierno surgido de la elección se organice y comience sus tareas a la brevedad posible y comience una etapa venturosa, de trabajo, de diálogo, de progreso. No hay tiempo que perder, ya perdimos mucho.

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