TAREA PÚBLICA

MELY: HACER CAMINO AL ANDAR

Por: CARLOS OROZCO GALEANA

No hay noticias más gratas que las referidas al bienestar general y más cuando representan acciones de instituciones o personas que son conscientes de sus obligaciones desde el espacio social que ocupen. Hay que reconocer, por tanto, los actos solidarios que lleven mejoría a los grupos humanos o sectores que más necesitan de un auxilio, de una asesoría o un apoyo mínimo para salir adelante.

En este tiempo de crisis numerosos apoyos a grupos sociales se han cancelado de parte de los gobiernos, principalmente los destinados a ancianos, jóvenes o niños; los presupuestos se han adelgazado hoy y hasta el presidente Peña Nieto ha dicho que la política social del gobierno federal ha de transitar del ámbito asistencialista al de la productividad y autosuficiencia y tomarse como base la educación y la preparación. Queremos, dijo, romper esta orientación sólo de carácter asistencialista para que realmente quienes son beneficiarios de los programas de apoyo como el de Prospera, les permita encontrar una forma también de incorporarse a un actividad productiva.

Entre esos esfuerzos loables, se encuentra un convenio que firmó recientemente la activa senadora Mely Romero con la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, mediante el cual se ejecutará el programa Mujeres de Oficio a favor de unas 750 mujeres de todo el estado, que solo aportarán como requisitos el que tengan más de 18 años de edad, estén desempleadas y sean jefas de familia. Las mujeres se capacitarán al menos en cinco oficios para generar empleo o auto empleo y entre ellos están el de electricista, acabados en el hogar, fontanería, soldadura, actividades que tradicionalmente no las practican mujeres, pero que indudablemente están a su alcance.

Las mujeres jefas de familia son unas guerreras, se la rifan en la vida a pesar de que se encuentren solas sin el apoyo de sus parejas y demuestran fortaleza y fe en sacar adelante su hogar. Hay que quitarse el sombrero ante muchísimas de las 46 mil que existen en Colima en tal condición por su decisión de formar buenos hijos.

Este programa es resultado, según Mely, de un afán de concertación que realiza en el ámbito de su trabajo para generar oportunidades al margen de partidismos o ideologías. Las necesidades humanas no saben de esas inclinaciones, reconoce ella.

Es deber de los políticos, efectivamente, hacer por México. En las cámaras, por desgracia, hay representantes insensibles que no miran al bien común sino más al propio. Allí se pasan muchos y muchas la vida sesteando, viajando, divirtiéndose en cuanto pueden, transando, traficando influencias, buscando escalar posiciones de poder más elevadas. Y cobrando millonadas.

Mely es una excepción en el Senado. Con este programa, Mujeres de Oficio, ella se pone en los zapatos de sus compañeras de género que podrán adquirir conocimientos que luego perfeccionarán y obtendrán un ingreso.

Al Pri colimense le hace bien la participación de Mely en estos tiempos en que los ciudadanos traen la escopeta de la crítica al hombro y han establecido en su conciencia su propio tribunal para juzgar al que sea, y más si son políticos o políticas chafas.

Alterna con esta acción, por cierto, la atención última que presta a Colima el secretario de gobernación y la de Desarrollo Social, Miguel Angel Osorio Chong y Rosario Robles respectivamente, quienes se comprometieron el 18 de este mes a   mejorar las condiciones de seguridad y de vida en numerosas colonias donde hay delincuencia, falta el empleo, escasean los elementales servicios públicos y las oportunidades de superación. Ojalá los demás secretarios del gabinete federal se mezclen entre la gente de todo el país y sientan en carne propia las condiciones difíciles que viven muchos mexicanos.

 

 

 

 

 

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