FaceApp: ¿La app de moda puede poner en riesgo tu privacidad?

En los últimos días las redes sociales se han inundado con fotos de “viejitos”. La culpable de tal tendencia es una aplicación llamada FaceApp, que utiliza un filtro de “Edad” para hacer que una persona luzca avejentada. Sin embargo, tal y como ocurrió con el #10YearsChallenge de Facebook, la tendencia ha levantado temores y sospechas de estar poniendo en riesgo nuestra privacidad.

FaceApp es una app que, en realidad fue lanzada hace dos años por una compañía rusa llamada Wireless Lab. La aplicación tiene como fin el entretenimiento: permite que te saques selfies y luego los modifiques poniendo sonrisas, cortes de cabello, luciendo más joven o, como en los últimos días, como de 70 u 80 años.

Aunque FaceApp fue lanzada en el 2017, no ha sido hasta esta semana que se ha popularizado gracias al mencionado filtro de vejez. Por ejemplo, el último martes, la aplicación que funciona tanto en Android como en iOS, escaló hasta el puesto número 1 de la lista de aplicaciones del momento del sistema iOS, incluso por encima de Instagram.

Nada es gratis
Este súbito incremento en las descargas y la viralización de las imágenes ha causado que diversos medios y especialistas en tecnología levanten una ceja y miren con sospecha a la aplicación. El principal argumento es que la compañía podría estar recopilando datos de los usuarios para luego ser usado en sistemas de reconocimiento facial.

Sin embargo, los términos de servicio de FaceApp no son muy diferentes a los de otras aplicaciones o plataformas. Por norma, las aplicaciones gratuitas recopilan contenido publicado por el usuario (como fotos y localizaciones, y demás materiales). También monitorean la actividad del usuario y como estos interactúan con el servicio.

Toda esta información luego es vendida a empresas de publicidad. “Si algo es gratis, el producto eres tú”, reza el mantra de los servicios de internet. Y esto es dolorosamente verdadero: el ejemplo más escandaloso de esta forma de trabajo lo tiene Facebook, que el año pasado fue acusada de haber otorgado información privada a la compañía Cambridge Analytica, la cual luego fue usada en campañas presidenciales.

Del mismo modo, la red social de Mark Zuckerberg está interesada en las aplicaciones de reconocimiento facial. El año pasado se supo que los abogados y lobistas de Facebook estaban presionando discretamente a los políticos estadounidenses para que voten en contra de una ley que protege la privacidad de las personas. Facebook quiere seguir utilizando sus algoritmos para etiquetar personas sin su consentimiento.

Entonces ¿por qué tanta sospecha con FaceApp?

Todo parece indicar que, además de la naturaleza gratuita de la aplicación, la sede de la empresa que la desarrolla es el principal motivo de suspicacia. “Tenga en cuenta que podemos transferir información, incluidos datos personales, a un país y jurisdicción que no tenga las mismas leyes de protección de datos que en su jurisdicción”, advierte Wireless Lab en los términos y condiciones.

Esto quiere decir que, aunque las leyes protejan la privacidad de un usuario en su país, estas podrían no tener efecto en el país donde se ubica la matriz de Wireless Lab: Rusia. Al igual que en China, en los últimos años el gobierno de Putin ha establecido controles más estrictos sobre lo que ocurre en la internet dentro de sus fronteras. Por ejemplo, a comienzos de este año una firma rusa comenzó a crear gafas de realidad aumentada con reconocimiento facial que serán usadas por la policía de Moscú.

Demás está mencionar que el uso de la tecnología de reconocimiento facial podría ser “peligrosamente autoritaria”, como lo señala la organización británica en defensa de la privacidad Big Brother Watch.

¿Qué podemos hacer los usuarios frente a todo esto? Intentar se más conscientes de las aplicaciones que utilizamos, leer las condiciones de uso, elegir autoridades que conozcan sobre tecnología y puedan protegernos de las empresas y siempre tener en cuenta que casi nada es gratis en esta vida, especialmente si viene del sector tech.

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.