SOCIALIZANDO DATOS

Parabienes

Por: Balvanero Balderrama García

Una vez de regreso a estas páginas, me permito enviarle un afectuoso saludo, deseando que este año que iniciamos nos sea fructífero, nos proporcione aprendizajes y nos fortalezca, en lo personal, familiar y laboral; que las metas se logren, los triunfos se festejen y los obstáculos nos enseñen.

Seguramente durante los últimos días del 2018 y primeros de este 2019, usted recibió y repartió abrazos, saludos, presentes, felicitaciones y deseos venturosos con familiares y amistades; similares a los de las primeras líneas.

Son días, en donde prevalece la alegría, el bullicio, algazara, viajes, regalos, comidas y bebidas. Y podríamos pensar, afortunados como podemos serlo, al contar con trabajo, vivienda, aguinaldo, familia, entre muchos otros factores positivos -aunque en ocasiones no los apreciemos del todo-, que la mayoría de las personas disfrutan de igual manera estos días, dedicados al gozo, el ocio y la diversión.

Unas líneas dedicadas a esas personas que no tienen lo antes mencionado, como las sin hogar, migrantes por imperiosa necesidad, personas en albergues de todo tipo, ancianas y ancianos en abandono, familias en pobreza –sea esta de cualquier cuño conceptual-, personas en depresión, sujetos de bullying, en desempleo, en la informalidad.

Quiero tomar prestados unos versos a Silvio Rodríguez de su Alas de Colibrí para complementar: tarados, enfermos, gordos sin amor, tullidos, enanos, vampiros, proscritos, rabiosos, desaparecidos, deudores del banco mundial. La lista es amplia y, esta sí, absolutamente incluyente. Ellas y ellos forman parte de esta sociedad, tienen derechos a una vida digna; no como una concesión graciosa, sino como derechos explícitos en la Carta Magna.

Varios datos pueden citarse. Los suicidios, por ejemplo, tienen una línea ascendente desde 1994, cuando se registraron 2 mil 603, al 2017 con un total de 6 mil 559, de acuerdo al INEGI, en ámbito nacional. CONEVAL informa que en el 2016 43.6 por ciento de la población del país, en el 2016, estaba en pobreza.

En el Prontuario de Resultados de la ENADIS, en el portal del CONAPRED, entre otros datos nos aporta que el 61.1% señaló haber vivido al menos una situación de discriminación por ser persona mayor.

No es la intención caer en un fatalismo, sino en tomar conciencia de lo que se tiene, de lo que se puede aportar para lograr construir una sociedad con mejores equilibrios, tanto en la repartición de la riqueza, como en lo afectivo, en la solidaridad, empatía, respeto, inclusión. El esfuerzo común puede lograr cambios fundamentales y duraderos en este sentido. Enhorabuena por estar aquí.

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