TAREA PÚBLICA

Nacho, el cambio que viene

Por: Carlos Orozco Galeana

Culminó la campaña electoral en Colima y pueden escribirse mil cosas sobre el esfuerzo de muchos candidatos (as) para lograr a su favor la opinión popular y ser electos a un cargo representativo. Los partidos nos abrumaron con miles de spots huecos y caros y solo algunos candidatos transmitieron ideas para ganar la confianza pública, algo sumamente difícil en estos tiempos.
Quedó la sensación de que hubo mucho gasto y que este no influirá para incrementar la votación más allá del 60 por ciento. Hubo en el escenario local varios chapulines, candidatos que han brincando los últimos años de un cargo a otro sin terminar los encargos anteriores que por ley les corresponde; el desacato a sus obligaciones primarias es un acto grave que terminó con la escasa credibilidad que tienen. A ver cómo les va en la elección.

Hubo por igual denuncias sobre actos de corrupción. Quienes las hicieron, se proclamaron seres inmaculados, luminosos. Hey, hey, allá va el ladrón o los ladrones, dijeron, mientras que ellos no podían caminar y menos correr porque les estorbaban y lo impedían las bolsas llenas de dinero que acumularon en poco tiempo.

Por ello es deseable que luego de las elecciones las autoridades actúen e investiguen a fondo las que son hoy irregularidades y supuestos ataques entre contrarios. Tienen que ajustarse las cuentas y ganar la confianza de los ciudadanos. Construir un nuevo edificio moral. Satisfacer la exigencia social que espera castigo para los defraudadores.

El más aventajado en la lucha por la gubernatura es Ignacio Peralta, del PRI, que se presenta como el candidato del cambio, no de la continuidad, como lo definió su vocero Rogelio Rueda. El representa una nueva generación como economista forjado en la Universidad de Exxe, Reino Unido, condición que lo ligó temprano con el secretario de Hacienda Luis Videgaray. Ignacio personifica una comprensión diferente de la realidad social, nuevas formas y métodos de trabajo.

La contienda más dura es por la gubernatura, sin duda. Le salió un león al PRI en la persona de Jorge Luis Preciado que, a su corta edad, tiene colmillo político de mamut, lástima que sus antecedentes le estorben tanto y se presente ante los suyos muy devaluado.

Su currículum no es para que lo envidie nadie que se precie de tener valores morales. Su carrera no descansa sobre las columnas de la probidad, ha violentado leyes aprovechando la impunidad reinante en nuestro país. Los fines, para él, justifican los medios. Los otros dos contrincantes del PRI, Leoncio Morán del Movimiento Ciudadano y Martha Zepeda por el PRD, no crecieron lo suficiente porque les faltó partido y además no hicieron propuestas sólidas.

Por el lado opuesto, Ignacio Peralta no perdió la compostura y se confirmó como una persona capaz, formal, con ideas, con proyecto de gobierno, experiencia y visión. Demostró, mediante los ejes temáticos, que sabe por dónde encaminar a Colima, e incluso acudió al Foro mundial latinoamericano a picar piedra para establecer contactos y buscar inversiones, y tuvo la sensibilidad de modificar sus cuadros directivos de campaña para fortalecerla y no dar ventaja alguna.

En el rubro de buen gobierno, educación, salud, vivienda, seguridad, cuidado del medio ambiente y otros evidenció también gran conocimiento, lo cual generó confianza en los diversos sectores que escucharon sus propuestas y las hicieron suyas.

Ignacio no cayó en el juego de su adversario principal. Se comportó como lo que es: una persona respetuosa que, sabiendo que va a ganar, necesitará la unidad y la contribución de todos siendo gobernador. Seguro que hasta al enmascarado y a algún otro de sus cuates le ofrecería trabajar con él.

Lo ansiado es que Colima obtenga buenos resultados del proceso democrático, que haya unidad y se aleje el fantasma de la división en las familias ya que a su interior se vota en forma diferenciada. Acudamos a votar el 7 de junio. No dejemos a otros que decidan por uno. Nos jugamos el presente y el futuro. Mi voto es por Nacho.

Es por él mi voto porque Colima tendría un gobernador capaz y dinámico que conoce bien Colima y tiene la experiencia suficiente para transformar nuestro estado. Ojalá se rodee de los mejores.