Editorial AF

El debate a debate

Durante casi tres horas, los colimenses apreciaron cómo ocho aspirantes a la gubernatura intercambiaron propuestas, denuestos y acusaciones.
Transcurrida la mayor parte de las campañas, el debate fue la última oportunidad para que varios candidatos aprovecharan ese foro estatal, organizado por el Instituto Electoral del Estado y verificado en el campus norte de la Universidad de Colima.
En el debate hubo escalas, matices y eficacia en la comunicación política para persuadir a quienes sufragarán el próximo 7 de junio.
Una regla básica del debate consiste en enfocar temas y argumentarlos, pero varios pretendientes a la gubernatura desviaron esa intención y sus planteamientos quedaron solo en la cuesta testimonial y desperdiciaron, en consecuencia, un tiempo valioso, irrepetible, para colocarlos en el ánimo ciudadano.
En las propuestas coincidieron casi todos: combatirán la corrupción e inseguridad; fomentarán la calidad educativa con uniformes, becas y otros incentivos; potenciarán a Manzanillo en sus vertientes portuaria y turística; crearán organismos que vigilen la transparencia de los recursos y rendición de cuentas; generarán empleos (aunque discreparon en la cantidades anuales requeridas), infraestructura y rescatarán al campo de su condición precaria, entre los temas prioritarios.
Casi todos enfatizaron el qué, es decir, el diagnóstico; sin embargo, casi nadie puso de relieve el cómo, indispensable para que los votantes confíen en la solución de los problemas tan graves que padece nuestro estado.
En el apartado de denuestos y acusaciones, Jorge Luis Preciado y Leoncio Morán se distinguieron por agravios y ofensas recíprocos, aunque hubo momentos en que centralizaron su energía para injuriar a Ignacio Peralta con lugares comunes, sin efectividad, quien también los respondió, con brevedad, y no estacionó mucho su discurso en imprecaciones estériles. Tenuemente, los otros aspirantes quisieron participar pero tuvieron dificultades en el sonido, la lectura de sus proyectos y el tiempo estipulado.
Esos momentos captaron la atención porque la disputa electoral, según las preferencias de las encuestas, la encabezan, en ese orden, el PRI, el PAN y en lejano tercer lugar Movimiento Ciudadano.
El debate fue seguido por los medios habituales de información, internet y redes sociales, éstas termómetro instantáneo que cobra vitalidad ciudadana para enjuiciar, también momentáneamente, los beneficios, aciertos y desaciertos de los comparecientes.
En síntesis, quienes vieron u oyeron el debate deben considerar que, más allá de su formato constreñido y acartonado, fue escenario visible para el contraste y comparación de trayectorias profesionales e individuales en el servicio público, factor decisivo que influirá en su sufragio.